Schoklender detalló que el organismo que depende del Ministerio de Justicia aporta incluso más datos sobre él. También entrega, precisó, una copia de la resolución por la que se ordenó su libertad condicional, el 28 de noviembre de 1995, tras una década en prisión.
En un planteo ante el fuero en lo Contencioso Administrativo Federal, sostuvo que el Estado nacional exhibe “una conducta contraria a la ley de protección de datos personales” y que debe corregir la situación. En ese sentido, Schoklender remarcó que el Código Penal establece que el registro de las condenas caduca “transcurridos diez años desde su extinción”, como es su caso.
“Debe ordenarse al Registro Nacional de Reincidencia que, de manera inmediata, elimine de sus registros los testimonios mencionados -reclamó-, por cuanto su comportamiento ilegal deviene en una afectación franca y directa a mis derechos constitucionales al honor, la dignidad e intimidad”. Al responder el reclamo de Schoklender, el Ministerio de Justicia planteó que no corresponde al Registro de Reincidencia determinar la caducidad de los datos, sino que esa decisión depende de la autoridad judicial que, en este caso, lo condenó a perpetua.
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Según explicó Schoklender, todo aquel que se presente ante el Registro de Reincidencia y pida sus antecedentes penales recibe un informe en el que consta una copia de la sentencia del ya extinto Juzgado. (Foto: archivo)
Por tanto, sostiene el abogado y estafador condenado por el parricidio de sus padres, el Registro actuó de acuerdo “a la normativa vigente en materia registral”. Será ahora el juez Furnari quien evaluará el camino a seguir. Consultado por La Nación, Schoklender dijo que acudió a la Justicia ante lo que definió como un “misterioso” cambio del Registro de Reincidencia. “Normalmente, cuando pedía el certificado para algún trámite, salía sin antecedentes, como correspondía dado el tiempo transcurrido desde aquella condena. Pero misteriosamente, en los últimos meses comenzaron a aparecer otra vez todos los datos de aquel expediente”, detalló.
En este marco, indicó que no cree que la reaparición de sus antecedentes penales responda a una motivación política, a raíz de cómo se enfrentó al kirchnerismo desde que estalló el escándalo por “Sueños Compartidos”. “Creo que lo ocurrido responde a un problema del sistema informático o de desidia administrativa, pero no de voluntad política”, aclaró. “Dicho eso, me iré a la tumba preguntándome por qué a tanta gente todavía le interesa lo que pasó hace tantos años”, concluyó.