El estudio muestra que el riesgo alimentario extremo en la infancia pasó de 9,6% a 13% en el último período interanual, pese a la actualización del valor de la Asignación Universal Por Hijo (AUH) y la ampliación de la cobertura alimentaria en comedores escolares y comunitarios, que entre 2016 y 2017 se elevó en 5,2%, llegando al 36,6% en 2018.
De acuerdo a este informe que tomó como muestra a 5.700 familias de ciudades con más de 80 mil habitantes, en los últimos tres años aumentó la cobertura de salud pública en alrededor de un 10%. El documento también muestra que dos de cada diez niños y adolescentes no consultaron a un médico en todo 2018. Si se restringe a la salud odontológica, no realizó consulta alguna el 44% de este grupo.
Estos números no significan una novedad para el Gobierno: de acuerdo a las últimas estimaciones de la pobreza realizadas por el Indec, al segundo semestre de 2018 , el 47% de la infancia residía en hogares pobres en términos monetarios. Esto marcó un fuerte incremento de 7,1% en un año.
A pesar de que los números de la economía siguen siendo negativos y la inflación parece no dar tregua, desde el Gobierno confían que el adelantamiento a marzo de los incrementos de la AUH previstos para todo este año, y que llegan al 46%, va a impactar positivamente sobre las infancias y va a ayudar a bajar este nivel alarmante de pobreza.