Pero fue todavía más contundente: "Para mí, Tamara Paganini tiene que ser expulsada", afirmó.
Analía explicó que el comentario excede cualquier discusión de juego y remarcó la gravedad de utilizar ese tipo de expresiones en televisión abierta. "Sabemos que un chico con capacidades diferentes requiere de otro presupuesto y otra atención. No podemos dejar pasar que una persona diga, en televisión y en el programa más visto, que Zunino es como 'un hijo bobo'", sostuvo.
Y pidió que la producción actúe de manera urgente: "Tiene que tener una sanción, ir a placa de acá a que termine el juego o tiene que ser expulsada, es una vergüenza".
La panelista también habló desde un lugar personal y reveló que el tema la toca de cerca. "Yo tengo un sobrino con capacidades diferentes, donde mucha gente puede decir que es un 'hijo bobo'", contó emocionada.
Y cerró con un fuerte descargo contra Tamara y contra el reality por no haber intervenido a tiempo. "Esta piba no tiene ni la más puta idea de lo que es tener un chico con capacidades diferentes, y Gran Hermano tampoco porque esto no lo debería haber dejado pasar. La tienen que expulsar o hacer una sanción ejemplificadora. No se pueden naturalizar estas cosas", concluyó.
Mientras tanto, en redes sociales crece el pedido de sanción para Tamara Paganini y muchos usuarios cuestionan el accionar de la producción por no haber tomado medidas inmediatas tras el polémico episodio.
¿Cuál fue el momento más doloroso en la vida de Tamara Paganini?
En una tarde cargada de emociones dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, Tamara Paganini conmovió a todos sus compañeros al contar el episodio más duro de su vida: la muerte de sus bebés recién nacidos. Durante una actividad en la que cada participante debía compartir su mejor y peor momento personal, la concursante reveló que tras 22 años buscando un bebé, logró quedar embarazada mediante inseminación y que esperaba mellizos. "Creo que ese fue el momento más lindo de mi vida: cuando pude saltar de alegría con mi novio porque era el bebé más esperado de mi familia", recordó entre lágrimas.
Sin embargo, el embarazo se complicó: le avisaron que el varón no iba a sobrevivir. La nena, Donatella, nació y quedó internada en la incubadora con un pronóstico incierto. A los diez días, los médicos la llamaron junto a su novio para comunicarles que debían tomar una decisión límite. "Me dolió más su no reacción a que se largara a llorar", confesó al recordar la cara de su pareja cuando tuvo que explicarle que Donatella iba a morir.
Lo que siguió fue devastador: tuvieron que decidir cuándo desconectarla. "Cuando la sacaron de la incubadora y me la pusieron en los brazos, sacándole los cables y el respirador, creo que fue el peor momento al sentir que dejaba de respirar", relató completamente quebrada. Y cerró con una reflexión que dejó en silencio a toda la casa: "Tener que decidir que no viviese más por esos cables se sintió como que tenía que matarla". Varios de sus compañeros rompieron en llanto junto a ella.