De acuerdo con el entorno familiar, Javier atravesaba una situación complicada desde que había dejado un emprendimiento de carpintería que llevaba adelante junto a un amigo. Sin embargo, aclararon que no tenía deudas ni problemas personales que hicieran pensar en una desaparición voluntaria.
La búsqueda de Molina actualmente se concentra principalmente en la zona sur del conurbano bonaerense debido a que Javier es fanático de Racing Club y mantenía vínculos con grupos de hinchas de Lanús y Fiorito, donde solía reunirse para ver partidos. A raíz de eso, familiares y amigos recorrieron hospitales, centros de monitoreo y distintos barrios intentando obtener alguna pista sobre su paradero.
En medio de la angustia, los allegados cuestionaron el accionar de la Fiscalía Descentralizada de Laferrere y denunciaron falta de avances concretos en la causa. Jorge, el padre del joven, aseguró que “no hay novedad” y que hasta el momento “no tenemos respuesta alguna de la fiscalía”.
Una pista sobre el paradero de Javier que inquieta a la familia
Entre las principales críticas, la familia señaló que todavía no pudieron acceder a imágenes de cámaras de seguridad de los colectivos por supuestos problemas técnicos y demoras con las empresas de transporte. Además, afirmaron que algunos efectivos policiales desconocían el caso cuando ellos mismos salieron a recorrer distintas zonas.
También indicaron que aportaron el testimonio de una persona que aseguró haber visto a Javier el domingo a las 2 de la madrugada, aunque sostienen que esa información aún no fue analizada oficialmente.
“Estamos agotando las instancias de paciencia; estamos bastante sobrepasados emocionalmente”, concluyó Pilar mientras continúa la búsqueda del joven, que mantiene en vilo a sus familiares y amigos desde hace siete días.