La campaña de los “megatickets”, cuyo valor estimado real por el estudio supera los 75 dólares, se lanzó únicamente en Atlanta, Houston, Los Ángeles, Filadelfia y San Diego, con la colaboración de las salas Regal Entertainment y del portal de internet Fandango.
Si la idea resulta ser un éxito, Paramount habría descubierto un nuevo nicho de ingresos con un gran potencial para Hollywood que durante los últimos años se ha volcado en producir películas con presupuestos exorbitantes convencidos de que la espectacularidad es su mejor herramienta para atraer espectadores.
Los 200 millones de dólares que costó Titanic (1997), que fueron entonces una rareza, se han convertido en una cifra habitual y en muchos casos superada por títulos como Avatar, las sagas de El Hombre Araña, Piratas del Caribe, y fracasos como John Carter, Batalla naval, Linterna verde, por citar varios ejemplos.
Al invertir más en cada proyecto los estudios exponen más su estabilidad financiera y se arriesgan a entrar en crisis si los números no cuadran en alguna de sus grandes apuestas.
Los cineastas Steven Spielberg y George Lucas alertaron la semana pasada en Los Ángeles de la moda de las superproducciones en la que estaba inmersa la industria, una burbuja que, según el director de Tiburón, terminará por explotar.
“Tarde o temprano habrá un gran colapso”, aseguró Spielberg, que pronosticó un nuevo cambio de “paradigma” en el sector cuando “media docena de estas películas megapresupuestadas se estrellen contra el suelo”.
Lucas se atrevió incluso a pronosticar que en el futuro habrá “menos salas de cine” que serán “más grandes y con más cosas”, y que los espectadores pagarán de 50 a 150 dólares.
“Será algo caro, como Broadway o un partido de fútbol”, comentó el creador de Star Wars, quien no hizo más que anticipar los planes de Paramount.
Actualmente hay salas en Estados Unidos que ofrecen atenciones exclusivas, asientos reclinables y posibilidad de cenar con servicio de camarero mientras se disfruta de los últimos estrenos por un precio que ronda los 20 dólares, comida aparte.
Paramount apostó por dar valor a algo que ya ofrece gratuitamente a periodistas, profesionales del sector e incluso público en general que en ciudades como Los Ángeles pueden tener acceso a las películas antes de su debut oficial a través de concursos e invitaciones especiales.
Es una práctica común en Hollywood regalar “merchandising” en eventos promocionales en los que se ofrecen pochoclos y refrescos.
Fuente: Efe.