Pero como en toda buena novela, el drama no tarda en llegar. El mango regresa a su casa e intenta disimular la situación, pero Wanda Melón descubre todo en su celular y estalla. La escena, que mezcla humor con dramatismo, recrea uno de los momentos más recordados del Wandagate: el enfrentamiento y la ruptura.
La frutilla del postre llega con la aparición de Yarará Latorre, una parodia directa de Yanina Latorre, quien desde un escritorio y en tono de primicia anuncia la separación: “Se separan Mango Icardi y Wanda Melón. La tercera en discordia es Tati Ananá”.
Con una mezcla perfecta de sátira, actualidad y cultura pop, la frutinovela logró lo que parecía imposible: darle una nueva vida a uno de los escándalos más mediáticos de los últimos años. Y como suele pasar en redes, cuando el ingenio aparece, el público responde: el Wandagate, una vez más, está en boca de todos… aunque ahora, en versión fruta.