“Se ampara en lo que dice el Código. Tal como estaban denunciados los hechos por aquella víctima, eso configuraba un delito que se llama privación ilegítima de la libertad, con penas de 2 a 6 años de prisión, y les resultaba un poco confuso el relato de la víctima”, remarcó que la decisión de liberarlo a los pocos días de aquella primera acusación resulta clave en la reconstrucción del caso actual, ya que considera que ese antecedente no fue valorado con la gravedad necesaria.
Qué reveló la abuela de Agostina Vega
El dolor por el crimen de Agostina Vega continúa atravesando con fuerza a toda su familia. En una entrevista con DDM (América TV), Elizabeth Heredia, la abuela de la joven, habló del difícil momento que atraviesan sus seres queridos y relató cómo la tragedia impactó de lleno en la salud física y emocional de cada uno de ellos.
La mujer contó que su esposo, Miguel, debió realizarse estudios médicos a raíz del fuerte estrés que le provocó la situación, especialmente considerando sus antecedentes cardíacos. A su vez, explicó que su hija, madre de Agostina, continúa internada por el profundo impacto psicológico que le generó la pérdida, y que solo dejó la clínica de manera momentánea para poder asistir al sepelio. “Ella no está bien. O sea, ella clínicamente está bien, pero psicológicamente está muy mal”, expresó con angustia.
Durante la entrevista, ¿también desmintió versiones que circularon en algunos medios y rechazó de forma categórica la hipótesis de un supuesto "ajuste de cuentas". En ese sentido, defendió a su hija y sostuvo que tanto ella como Agostina fueron víctimas de una situación de extrema violencia. Además, cuestionó el tratamiento mediático del caso y el modo en que parte de la opinión pública se expresó sobre lo ocurrido: “Es una carnicería lo que están haciendo con ella... Mi hija y mi nieta eran víctimas. Siempre fueron víctimas y en vez de mirar al asesino, a la persona que le quitó la vida a mi nieta, están juzgándola todo el tiempo”.
En otro tramo de su relato, reconstruyó cómo comenzaron a surgir las primeras sospechas sobre Claudio Barrelier. Según recordó, fue recién el domingo por la tarde cuando un remisero aportó información clave sobre el lugar donde había dejado a Agostina y describió a la persona que la acompañaba. A partir de ese testimonio, la familia comenzó a reconstruir los últimos movimientos de la joven, descubriendo una situación que todavía hoy les resulta difícil de asimilar.
“Ella le escribió para preguntarle si mi nieta se había contactado de alguna forma con él... y él siempre dijo que no. Le dijo que no mientras la estaba matando a mi nieta”, recordó con profunda conmoción. La mujer aseguró que el acusado mantenía contacto con la familia mientras la joven ya estaba desaparecida, generando una sensación de desconcierto aún mayor.
Finalmente, Elizabeth señaló que Barrelier era considerado una persona de confianza dentro del entorno cercano, lo que hace aún más dolorosa la situación para la familia, que nunca imaginó su posible implicancia. También expresó su malestar por la respuesta inicial de las autoridades al momento de la denuncia y aseguró que no se actuó con la rapidez necesaria: “Porque a ella no la escucharon. No, porque no le dieron bola. Ella cuando fue a denunciar no le dieron pelota, o sea, en ese primer momento no le dieron bola”.