La emisión reunió también a Andy Chango, Mónica Gutiérrez, Charlotte Caniggia y Luciana Rubinska, quienes compartieron la mesa con el actor en una nueva noche de historias personales, confesiones y anécdotas en la pantalla de Telefe
Cómo es Gonzalo Heredia en la intimidad
Aunque suele mantener un perfil bajo, Gonzalo Heredia supo convertirse en protagonista de una divertida charla sobre la intimidad y las preferencias de los argentinos a la hora del sexo. En aquel momento, 2024, el actor sorprendió al hablar de una particular costumbre personal: reconoció que era "hablador" durante las relaciones sexuales.
La confesión tuvo lugar durante su visita a La noche perfecta, el ciclo que conducía Sebastián Wainraich por eltrece. Allí, el presentador se animó a hacerle una pregunta bastante personal, aunque antes dejó en claro que el tema le generaba cierto pudor. “Hay algo que me da vergüenza. Me da un poco de pudor, pero te lo voy a preguntar: Alguna vez dijiste que sos muy hablador en el sexo... ¿Sos de los que anuncia que va a hacer tal cosa, de los que hablan del pasado, de lo que acaban de hacer? ”, quiso saber.
Lejos de esquivar la consulta, Heredia respondió con una frase que dejó abierta la interpretación sobre sus preferencias: “Me gusta hablar del pasado, y me gusta hablar del futuro”.
Sin embargo, Wainraich no se quedó conforme con la respuesta y compartió su propia mirada sobre quienes hablan durante el sexo. “Para mí, el que habla mucho es porque se está aburriendo”, lanzó, lo que provocó una reacción inmediata tanto del actor como de Peto Menahem y Leticia Siciliani. Los tres coincidieron en rechazar esa teoría con un contundente "No es verdad".
Para explicar mejor su postura, el protagonista de numerosas ficciones recordó su vínculo con la palabra y una época en la que las conversaciones telefónicas tenían otro protagonismo. “A veces, me gusta más que me hablen que el acto mismo. Yo soy de la época del teléfono de línea, de las primeras 0600 hot {...] Yo soy muy de la palabra”, sostuvo.
La referencia despertó la nostalgia de Wainraich, quien evocó aquellas llamadas en las que había que atravesar una situación incómoda antes de hablar con la persona deseada: “Como cuando te gustaba una chica, que llamabas y te atendía el padre”.