La cantante también habló del pudor de mostrarse vulnerable: "Como toda gringuita, con raíces italianas y con la crianza que yo he tenido, viste que uno siempre oculta la vulnerabilidad, y siempre se sube al escenario a comerse todo". Y no pudo evitar la emoción al pensar en lo que su papá se perdió: "Es un tipo que me puso alas y me dio la libertad de volar por donde quisiera. Por eso me da mucha pena lo que está pasando, porque sería un tipo que en la actualidad disfrutaría mucho de sus nietos, de lo que está pasando... Pero bueno, la vida misma".
Omar tuvo una influencia decisiva en los comienzos de la carrera de su hija mayor, algo que ella siempre reconoció: "Él me hizo La Sole. Él compró mis primeros 5000 discos para que no se rescindiera el contrato de Sony, él vendía los discos en las estaciones de servicio, en los conciertos... Era mi mánager", recordó.
Para cerrar, la folklorista contó que la enfermedad de su padre viene desde hace cinco o seis años y concluyó, emocionada: "No me vio cantarle a Messi, pero me vio cantarle a Maradona".