En tanto, la discusión volvió a girar en torno al desorden de la joven por lo el conductor intentó defender a Lucía justificando que él también es muy desordenado, pero la diva de los teléfonos fue implacable y desde su teléfono celular mostró el desorden del cuarto de su nieta. “No cuelga nada. La valija es como su placard: abre y va sacando y tirando”, la incineró. “Es que como no tengo casa... que me vaya, que no se qué, [entonces] no desarmo la valija”, se defendió Lucía.
Claro que después de los reclamos cruzados de nieta y abuela, Susana Giménez colaboró con la causa del recién inaugurado local de ropa (Lovely Denim) y le compró a su nieta un palazzo por la módica suma (para la conductora, claro) de 80 dólares. Y, pícara Lucía, como dijo no tener cambio le pidió que le deje el vuelto de propina.