“Nos respetamos a muerte, y si tengo que ubicarla por algo jamás lo haría en un plano mediático. A pesar de este antagonismo de formas, para mí no hay mejor consejera que ella. Nos llamamos a cualquier hora para desahogarnos, para apoyarnos, para acompañarnos. Es vivísima, inteligente, siempre un paso más allá con su mirada. Tan tolerante y cuidadosa de evitar cualquier conflicto, para mí su lección siempre fue: ´Zai, hacete respetar´. Es mi maestra para fijar límites, para valorarme, para lograr una resolución rápida y sencilla de cualquier tema en la vida”, agregó.
“Me divierte más que ver cómo Isabella (3) y Franchu (Francesca, 5) se maquillan y hacen sus tutoriales como lo haría cualquier otra nena –tal vez hija o sobrina de quienes critican…–. La diferencia es que ellas lo hacen usando una remera Gucci y eso pareciera molestar mucho más”, dijo sobre las criticas sus sobrinitas de la relación de su hermana con Mauro Icardi, el delantero del Paris Saint Germain.
Sobre la relación con su padre Andrés, contó que: “El vínculo no volvió a ser el mismo. Tengo con él el distanciamiento lógico de cuando una familia se rompe. Nunca me planteé por qué se expuso mediáticamente, porque entiendo que el mundo del espectáculo te puede gustar a cualquier edad. Tiene algo de tentador que te pidan una nota. No me divierte verlo en ese lugar, pero sería incoherente hacerle un reproche por algo que yo también elegí hace tiempo”.
Sobre el vínculo con su mamá contó: “Mi vieja, madraza total, vino para acompañarme en los últimos días de embarazo y estar presente en el nacimiento de Viggo. Se desató la pandemia y no pudieron volver a Italia. Mis amigas se reían. Me decían: “¿Qué onda Norita? ¡Pasó de los lujos de Wanda a vivir en una casilla!”, en diferencia a su hermana. Nora vive en Europa con Wanda, allá está en pareja con un productor audiovisual italiano.
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