Para Zaira, la clave está en conservar aquello que les funciona. La pareja decidió retomar la relación desde otro lugar, con acuerdos propios y una manera diferente de compartir el tiempo juntos. Por eso, cuando se refirió a esta nueva etapa, no dejó margen para las dudas: "Vinimos como 2.0. No volvería a convivir".
En esta decisión también influye la etapa que atraviesan sus hijos, Malaika y Viggo. Según explicó la modelo, la crianza y la organización familiar se viven de otra manera cuando los chicos ya no son bebés y los adultos cuentan con rutinas más consolidadas. "Creo que la convivencia en una pareja es fundamental, y casi imposible de evitar, cuando tenés bebés muy chiquitos. Es como que estoy conociendo a una persona que tiene hijos, pero que los hijos son los míos", explicó.
Con esa reflexión, Zaira dejó entrever que volver a enamorarse de Jakob también significa redescubrirlo desde una perspectiva diferente. Después de tantos años y de una separación prolongada, el reencuentro no supone simplemente retomar lo que quedó pendiente, sino construir una relación acorde con quienes son hoy.
Además, la modelo encontró un costado divertido en esta dinámica. Entre risas, destacó una de las ventajas de reconstruir una relación con alguien con quien ya tiene una historia y una familia en común. "Es espectacular porque a nuestra edad casi todos los hombres que conocemos tienen hijos. Digo: ‘Por suerte es mío, menos mal que lo puedo retar’", concluyó.