Caso de éxito

Invirtieron en máquinas, aumentaron su productividad y ahora exportan al mundo

A fines de los ´90, una empresa PyME de Bahía Blanca se animó a ver un poco más allá. Mejoraron sus instalaciones para potenciar su producción y se transformaron en una empresa líder del sector avícola. Conocé la historia de este emprendimiento familiar y su camino de profesionalización.
Lionel Paredes
por Lionel Paredes |
Con el objetivo de mejorar los costos por electricidad

Con el objetivo de mejorar los costos por electricidad, la empresa tiene su propio parque solar de energía fotovoltaíca.

La empresa Granja San Miguel, está ubicada en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Se fundó en 1969 como un emprendimiento familiar, empujado por la falta de abastecimiento de huevos en esa época. Los primos Antonio Cangelosi y Juan Lo Verde, formaron una sociedad de hecho que se mantuvo hasta 1991, cuando Ricardo Cangelosi, estudiante de ingeniería industrial, decide comprar la parte de su tío y pasar a ser socio de su padre Antonio.

Hasta la década del noventa la avicultura todavía se hacía de un modo muy tradicional, con mucha mano de obra.

"Recuerdo que comenzamos un plan de reorganización de la granja para lo cual contratamos a un asesor veterinario de Buenos Aires. Los tres primeros años nos dedicamos a mejorar la productividad de los planteles, con foco en la ambientación de las instalaciones preexistentes. Luego empezamos a viajar a congresos y ferias, lo que nos amplió el horizonte y nos impulsó a iniciar la automatización del proceso productivo", cuenta Ricardo Cangelosi presidente de la empresa.

"En 1996 instalamos uno de los primeros galpones automáticos de Argentina y desde entonces la granja estuvo en un continuo proceso de crecimiento: de 40.000 ponedoras pasamos, en la actualidad, a contar con 320.000. Además, en el 2003, se incorporó una planta para elaborar huevo líquido pasteurizado; un pequeño spray para hacer huevo en polvo y también incorporamos maquinaria para fertilizar campos aprovechando el guano de nuestras gallinas", destacó el empresario.

En 2015 la compañía obtuvo el reconocimiento Avicultor destacado de Argentina, que se da en el sector huevos cada cuatro años y es otorgado por la Asociación Latinoamericana de Avicultura, en el marco del Congreso Latinoamericano, que en esa oportunidad tuvo sede en Ecuador.

Cómo es el sector avícola en la actualidad

Argentina puede cuadruplicar y quintuplicar los niveles de exportación. Actualmente, en Argentina se exporta el 1,8% de la producción total. Durante 2008 hasta parte de 2011, el sector llegó a exportar cerca del 8% de la producción nacional. El Gobierno les bajó las retenciones a 0% en lo que es huevo procesado y con cáscara.

Argentina produce 33 millones de huevos por día y en un contenedor se está exportando 400.000 huevos. Lo que les está faltando en las empresas es financiamiento.

Si se lograra financiamiento en la industria se podría crear por cada contenedor de huevo que exporten entre 4 y 5 puestos de trabajo. Se cree poder sacar no menos de 20 contenedores de huevos al mes, solamente en huevos con cáscara.

La mirada exportadora

La empresa se caracteriza por abarcar todas las áreas de comercialización, tanto en el ámbito local como en el sur del país. Hace mas de tres años, a través de un contacto en Chile, empezaron con la gestión para desarrollar un proyecto de exportación y así poder ampliar el mercado más allá de las fronteras.

"Esto nos daba la posibilidad de tener un porcentaje de nuestra producción en un mercado distinto, con otra moneda de cambio y mayor potencial de crecimiento", comenta Ricardo.

Dentro de la actividad avícola, se destaca la participación local en las ferias internacionales del sector más importantes del mundo, como Eurotier (Hannover Alemania), la Exposición Internacional de Producción y Procesamiento (IPPE) en Georgia, EE.UU., Alimentaria en Barcelona, España, Viv en Asia y Viv Mea en Abu Dhab).

"Trabajamos mucho con la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), tratando de viajar a ferias y mostrando nuestros productos. Estas ferias te permiten interactuar en un corto plazo con varios clientes y ver las novedades del mercado y cuáles son los productos de otros países que son nuestros competidores", explica el empresario.

Y agrega: "la exportación de huevo no es tarea fácil, hay mucha inversión y mano de obra calificada, por eso cuando tuvimos la primera experiencia, que fue con Chile, nos topamos con la principal barrera sanitaria con respecto al país de destino ya que había que darle un tratamiento al huevo distinto de lo que se hace en nuestro país".

"Básicamente ellos nos exigen un lavado y parafinado que se realiza con una máquina especial, que tuvimos que importar para poder desarrollar este proceso. Para hacer la inversión contamos con un compromiso muy fuerte de la empresa chilena que nos animó a seguir adelante", destacó.

"Otra barrera no menor es la arancelaria, la que también ha ido cambiando a lo largo de las negociaciones e inclusive en el medio del tránsito a destino, cambiándonos lógicamente la rentabilidad de la operación", comenta Ricardo.

"Entre las cosas positivas, podemos mencionar la posibilidad de realizar aduana en nuestro establecimiento, para lo cual acondicionamos el lugar con algunos requerimientos no muy complejos, como cámaras ubicadas estratégicamente para filmar los embarques, algunas delimitaciones en el sector de cargas y una estructura administrativa para el personal de aduana", finaliza Ricardo.

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