La empresa se encuentra actualmente en una encrucijada en cuanto a qué hacer con el excedente de zapatillas Yeezy y otra ropa deportiva. No ha determinado si intentará vender los miles de pares almacenados o si optará por donarlos con el objetivo de "hacer algo bueno", según afirmó el ejecutivo Gulden.
Además de las críticas recibidas por su respuesta tardía ante las acciones de West, Adidas calificó los comentarios y comportamiento del rapero como "inaceptables, odiosos y peligrosos, y violan los valores de diversidad e inclusión, respeto mutuo y equidad de la compañía".
La ruptura del contrato con Kanye West ha dejado a Adidas con una montaña de zapatillas y ropa, lo que ha resultado en una posible pérdida de ventas de alrededor de 1.200 millones de euros y una disminución estimada de ganancias de 500 millones de euros para este año.
Cuando se rescindió el acuerdo, Gulden afirmó que Adidas decidió continuar con la producción de productos Yeezy en proceso para evitar que miles de personas involucradas en la cadena de suministro perdieran sus empleos. Sin embargo, ahora el futuro de este inventario adicional se encuentra en incertidumbre.
"Si lo vendemos, prometo que las personas que han sido afectadas por esto también se beneficiarán", declaró Gulden. Aunque no proporcionó detalles específicos, sugirió que donar las ganancias podría tener más sentido que simplemente regalar los valiosos zapatos, los cuales tienen un alto valor en el mercado de reventa entre coleccionistas y fanáticos.
Antes del escándalo del año pasado, los pares de zapatillas Yeezy se comercializaban por cientos de dólares cada uno, pero ahora la marca se encuentra en un complejo desafío para encontrar una solución que permita minimizar las pérdidas y, al mismo tiempo, hacer frente a las consecuencias de la controversia con Kanye West.
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Millones de zapatillas guardadas que no saben qué hacer: el dilema de Adidas