El rol de la mujer empresaria
Las mujeres tienen un rol protagónico ya que en Argentina hay más de 36.000 PYMEs lideradas por mujeres de acuerdo a la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa). Estas empresas en la mayoría de los casos comienzan con capital propio o con fondos prestado por familiares y amigos cercanos. Cuando llega el momento de expandirse o crecer, las mujeres se encuentran con diferentes barreras estructurales y/o culturales que dificultan el acceso al crédito y, por ende, a un mayor desarrollo.
En Argentina, solo el 20,5% de las empresas lideradas por mujeres utiliza créditos bancarios para financiar su inversión, frente a 42,9% en el caso de los hombres, siendo la brecha aún mayor en el caso de las pequeñas y medianas empresas de acuerdo al BID . Banco Interamericano de Desarrollo.
Datos claves
Dentro de la prioridad de medidas que podrían beneficiar a las Mujeres Empresarias se encuentran de acuerdo a una encuesta elaborada por FECOBA (Federación de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires):
- 36% beneficios impositivos para su actividad
- 32% líneas de financiamiento para mujeres
- 13% programas de empleo para la Mujer
- 12% programas de capacitación.
Por su parte, según el Centro de Investigación Pyme de la Ciudad de Buenos Aires perteneciente a la misma entidad dentro de los problemas que tiene la mujer empresaria en el actual contexto se encuentran:
- 26,1% Reponer su Stock
- 23,5% Financiamiento a Tasas Razonables
- 17,4% Mejorar las Ventas
- 15,7% Pagar los Sueldos al personal
De acuerdo a Informe elaborado para el Banco Mundial más del 70% de las mujeres declaran que la mayoría de las empresas de su sector son de propiedad de hombres.
De los 42 sectores relevados, 18 se clasifican como dominados por los hombres conforme a esta definición el resto de los sectores se clasifica como de mayor concentración de mujeres.
En muchos países, las empresas de propiedad de mujeres se concentran en el comercio minorista y los sectores de servicios (principalmente, salud, educación y servicios sociales), que se caracterizan por un bajo nivel de inversión y de crecimiento, en comparación con los sectores de manufacturas, construcción y minería.
El impacto de la transformación digital
La revolución digital puede agrandar esta distancia y, en lo que respecta a la participación, la brecha de género es más pronunciada en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Las propietarias de empresas en sectores dominados por los hombres son mujeres más jóvenes, casadas y con mayores probabilidades de haber heredado el negocio que las mujeres que emprenden en sectores con mayor concentración de mujeres.
La diversidad de género con libre competencia de las capacidades de género en el mercado ha demostrado que hacen crecer la producción, el empleo y la productividad de los negocios. El resto es solo un retraso cultural que posterga el crecimiento económico.