Es por eso que ni bien Rosenfeld dio positivo, la angustia los invadió. Él dio un falso negativo, pero al día siguiente ya tenía su diagnóstico positivo. Así, recordó que los primeros días “Fueron increíbles, nos reíamos. Nuestro punto de encuentro era la cocinita, ahí me llevaba mi bandeja a mi cuarto y él la de él”, ya que dormían en cuartos separados por el covid. Pero al octavo día las cosas comenzaron a empeorar. Si bien Marcelo Frydlewski era un paciente de riesgo porque había tenido cáncer de pulmón, eso “no fue eso lo determinante, sino la diabetes”, aclaró la abogada.
La internación de Marcelo Frydlewski
“Al octavo día se levantó con fiebre y empezó a saturar mal. Yo no podía salir, porque estaba en proceso de aislamiento. Lo metí en un Uber contra su voluntad, porque él sentía que si se internaba, probablemente no iba a salir. Fue muy cruel y dura la enfermedad. Él sabía que si se contagiaba Covid, no salía, y la internación era un punto de quiebre, donde a partir de ese momento empezaba a jugar una curva que no sabíamos cómo iba a terminar. Fue al sanatorio y lo internaron”, expresó visiblemente triste la abogada de los famosos.
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La abogada Ana Rosenfeld revivió en una entrevista en LAM (El Trece) el calvario que significó el covid para su marido, Marcelo Frydlewski, que no pudo superar.
Otro de los tramos más angustiantes de la entrevista tuvo que ver con el relato que hizo del nada humano trato del personal médico de Estados Unidos. “Eran técnicos y crueles, porque simplemente me pasaban los estándares”, rememoró. Durante las semana que su marido estuvo en la terapia intensiva de Covid, solamente pudo verlo un rato una vez. Es por eso que comunicaban a través de los mensajes vía celular. “Me escribía a cualquier hora de la madrugada, porque perdés noción de espacio y tiempo”, y recordó con nostalgia que le likeaba todos sus posteos.
“El 2 de septiembre me llamaron a la 1 de la mañana y me dicen que si no lo intubaban moría en ese momento. Entonces dimos la orden y me despedí de él. Sentí que le tenía que dar mucho valor porque para él sí era una despedida, él sabía y siempre tenía en su imaginario que el Covid para él era letal. Con Stefy [su hija] le decíamos cosas lindas, que era un pequeño viajecito, y que en unos días íbamos a volver a estar juntos. Nos estábamos despidiendo literalmente, cuando cortamos con Stefy nos quedamos llorando en el teléfono”, rememoró visiblemente conmovida pero entera al mismo tiempo.