Jorge Porcel, además de todo, acosador
Productores, extras, técnicos y utileros lo han recordado en su momento como un hombre de un carácter sumamente complicado, que vivía malhumorado, y que era hiriente con sus comentarios. Sobre todo con quienes recién comenzaban y trataban de ganarse un lugar en la televisión.
Otro de los comentarios que siempre sobrevolaron acerca de la persona de Jorge Porcel, tuvo que ver con la actitud acosadora que solía tener para con las mujeres con las que trabajaba. Desde la mismísima Susana Giménez, Amalia Yuyito González y hasta Carmen Barbieri, con quien tuvo un romance clandestino, pero nadie se atrevía a visibilizarlo.
No fue hasta muchos años después que, por ejemplo, la actriz Georgina Barbarossa se animó a contar públicamente las manos en la cola que sufrió de parte del cómico y que jamás se atrevió a contárselo a su marido, el vasco, para no armar un escándalo ya que precisaba el trabajo.
Claro que además de las complicadas relaciones laborales, las personales no fueron menos caóticas. Si bien estaba casado con Olga Gómez, tuvo un hijo extramatrimonial con una empleada de la famosa peluquería Possy, Jorge Junior. Entre ambos el vínculo siempre fue tirante. Si bien cumplió con una mensualidad de 2.500 dólares hasta su mayoría de edad y le regaló un departamento en Capital Federal, la relación fue casi inexistente porque el cómico así lo quiso.
Los últimos años de Jorge Porcel autoexiliado en Miami
De acuerdo a sus actitudes y sus decisiones, los últimos años de Jorge Porcel en vida pagó caro cada uno de sus excesos. Terminó atado a una silla de ruedas con apenas un hilo de voz en la garganta, predicando el Evangelio. Claro que antes, allá por 1989, en plena hiperinflación y tentado por una cadena de tv se fue a Miami. Alllí llevó sus Gatitas y Ratones.
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La última entrevista que Susana Giménez le hizo a Jorge Porcel, desde Estados Unidos.
A pesar del éxito del primer tiempo, Porcel sintió los estragos que hicieron en él el desarraigo, angustia y desorientación, hasta que encontró refugio en Dios. En tanto, su sobrepeso empezó a hacer estragos en su salud. La obesidad, el Parkinson y la artrosis fueron arrasando con él hasta que en la madrugada del 16 de mayo de 2006 su cuerpo no aguantó más y murió en la cama de un hospital de Miami.