Nadie había podido remontar dos sets al número uno del mundo desde 2005, salvo cuando el argentino David Nalbandian doblegó al suizo Roger Federer en la final de la Copa de Maestros.
Djokovic conquistó así su tercer Abierto de Australia consecutivo, en el que cedió apenas cinco sets en su camino a la final, lo que significó una muestra de haber dejado atrás los problemas físicos en la zona abdominal que le causaron inquietud a lo largo del torneo.
"Estas dos semanas han sido una montaña rusa para mí. Quiero dar las gracias al Rod Laver Arena, la historia de amor continúa", afirmó ante los 7.400 espectadores en el court central de Melbourne Park.