"En el match point que tuve (con el marcador en su favor por 5-4) sentí un tirón, como quedó a la vista en e partido, y me di cuenta que no era algo bueno. La única esperanza que tenía era haberme equivocado en mi sensación, por eso esperé hasta el final para tomar la decisión de no jugar", añadió el tenista, visiblemente apesadumbrado.
El "Peque" ganó los dos últimos puntos ante Cuevas en una pierna y casi sin moverse, apostando todo a tirar "winners", lo que le valió la ovación del estadio que lo despidió como un héroe en reconocimiento al esfuerzo que había realizado.
"Terminé el partido tirando por demás y Cuevas colaboró un poco para que yo gane, esa es la verdad. Consideré la posiblidad de jugar desgarrado en semifinales sólo por tratarse de Buenos Aires, en otro lugar ni siquiera lo hubiera pensado" aclaró el "Peque".
El tenista de 27 años y surgido del club Náutico Hacoaj maduró mucho la decisión ya que perderá los puntos que había obtenido el año pasado cuando perdió la final del Argentina Open ante el italiano Cecchinato, y además también lo inquietaba saber como respondería su rival, el portugués Pedro Sousa, afectado por una molestia muscular.
Sousa, quien ingresó al torneo como 'lucky loser' (perdedor afortunado), avanzó sorpresivamente a las semifinales tras imponerse al brasileño Thiago Monteiro por 7-6 (7-5) y 6-4.
"Los médicos me recomendaron no jugar porque de hacerlo puedo estar casi un mes afuera, ya que el músculo podría abrirse mucho más. Los plazos de recuperación serán de dos a tres semanas como cualquier desgarro y seguramente volveré a jugar en la gira de cemento", concluyó Schwartzman.
El "Peque" se perderá, además de las semifinales del Argentina Open, el ATP 500 de Río de Janeiro, algo que lamenta mucho ya que en 2019 había caído en la ronda inicial y este año podía sumar muchos puntos, también el ATP 250 de Santiago, Chile, y llegará con lo justo a Indian Wells, el primer Masters 1000 del año que comenzará el 12 de marzo.