Su trayectoria laboral lo llevó a trabajar en importantes proyectos eólicos y solares, incluso en países como Uzbekistán. Apenas dos meses antes de morir había comenzado un nuevo empleo y había compartido su entusiasmo en redes sociales por esta nueva etapa profesional.
La investigación sostiene que el presunto asesino, identificado como A.J., de 65 años, atravesaba una fuerte crisis matrimonial.
Según reconstruyó la Policía, el hombre estaba convencido de que su pareja le era infiel con Facundo Rico, luego de descubrir que ambos concurrían al mismo gimnasio. Esa sospecha habría desencadenado una obsesión que terminó en un brutal ataque.
Los investigadores creen que el agresor ingresó al departamento del ingeniero y lo atacó con gas pimienta para reducirlo antes de asestarle 13 puñaladas en el abdomen y la espalda.
Todo salió a la luz cuando vecinos del edificio llamaron a la Policía por un intenso olor a un producto químico que salía del departamento.
Bomberos ingresaron por una ventana porque nadie respondía y encontraron a Facundo Rico gravemente herido en la cocina. Los médicos realizaron maniobras de reanimación durante 45 minutos, pero no lograron salvarle la vida.
Dentro de la vivienda también fue secuestrado un cuchillo de unos 20 centímetros, que sería el arma utilizada en el ataque.
La investigación quedó prácticamente cerrada cuando el principal sospechoso se suicidó al día siguiente del crimen, impidiendo que pudiera ser indagado por la Justicia.
Mientras tanto, los restos de Facundo Rico fueron trasladados a Fuengirola, en Málaga, donde familiares y amigos le dieron el último adiós.