Además, se le atribuye un efecto antiagregante plaquetario, que dificulta la formación de coágulos, y un posible impacto indirecto en la reducción de la formación de placas de ateroma, vinculadas a infartos y accidentes cerebrovasculares.
Sin embargo, los especialistas aclaran que, aunque estos efectos pueden mejorar algunos indicadores de riesgo, no está demostrado que su consumo por sí solo reduzca la mortalidad cardiovascular.
Qué otros beneficios tiene el ajo, según la ciencia
Además del sistema cardiovascular, el ajo ha sido estudiado por otros posibles efectos:
-
Control de glucosa en sangre: podría ayudar a reducir levemente la glucosa en ayunas.
- Prevención del cáncer digestivo: algunos estudios observacionales sugieren una posible asociación protectora, aunque no es concluyente.
- Salud prostática: investigaciones analizan su posible impacto en la hiperplasia benigna de próstata.
- Sistema inmune: se usa tradicionalmente contra resfríos y gripe, a.
- Acción antioxidante: favorece la actividad del glutatión, clave en la protección celular.
Cómo consumir ajo crudo correctamente
Para aprovechar mejor sus propiedades, se recomienda consumir entre 4 y 10 gramos diarios (aproximadamente un diente de ajo).
Es preferible cortarlo o machacarlo y dejarlo reposar unos minutos antes de ingerirlo, dado que este paso favorece la formación de compuestos activos como la alicina. El calor puede reducir parcialmente su desarrollo, por lo que el consumo crudo conserva mejor estas propiedades.
También se aconseja consumirlo junto con alimentos para reducir posibles molestias digestivas y evitar su ingesta en ayunas en personas sensibles.
Efectos secundarios y precauciones del ajo
Aunque es un alimento seguro en la mayoría de los casos, su consumo excesivo puede provocar:
-
Molestias digestivas, como acidez, náuseas o diarrea
- Mal aliento y olor corporal
-
Reacciones alérgicas en personas sensibles
- Posibles interacciones con medicamentos, especialmente anticoagulantes, antihipertensivos, fármacos para el colesterol y antivirales
En dosis muy altas, algunos estudios de laboratorio han observado efectos adversos, aunque no son habituales en el consumo cotidiano.
Mitos sobre el ajo: qué dice la ciencia
A pesar de su popularidad, no todas las creencias sobre el ajo están respaldadas por evidencia.
-
No es un medicamento milagroso: puede aportar beneficios, pero no reemplaza tratamientos médicos.
- Embarazo y lactancia: en cantidades moderadas es seguro e incluso podría tener beneficios, aunque el exceso puede modificar el sabor de la leche materna.