“Estoy un poco preocupada por trabajar con los hijos. Estoy en C5N esperando para grabar Malas Muchachas porque luego tengo función en Escobar. Así que nos tenemos que ir volando con Carmen. La nena está esperando un remise, pero no sé si está durmiendo o qué, no atiende el teléfono”, lanzó.
Pero aquello fue apenas el comienzo. Moria aseguró que estaba cansada de tener que llamar reiteradamente a su hija sin saber dónde estaba y calificó la situación como una irresponsabilidad.
“Estoy harta de tener 40 teléfonos y llamarla y no saber dónde está. Es un poco irresponsable. No hay nada peor que trabajar con los hijos”, sostuvo.
La catarsis continuó y rápidamente pasó del retraso de Sofía a una cuestión mucho más profunda: el vínculo familiar y económico entre ambas.
“Estoy harta de mantener gente, de irresponsabilidades. Me da cosa que uno tiene tantas responsabilidades y amor por el trabajo. Ella ya no es una nenita”, expresó Moria. Y entonces llegó una de las frases más fuertes de aquella entrevista.
“Si no, que no me use, que no me pida la tarjeta y me diga ‘mamá, aquello; mamá, esto’. Te toman de Banelco. Se acostumbran a que seas proveedor, a la buena vida. Aspiran tu fama y viven de vos”, disparó.
La diva estaba tan molesta que llegó a plantear públicamente una decisión que, hasta ese momento, parecía impensada: pedir que su propia hija fuera apartada del programa.
“No es un juego, es una responsabilidad y está cobrando un muy buen sueldo. No me preocupa que la echen. Yo voy a pedir que la echen. Que esa silla la ocupe alguien que la quiera más. Estoy cansada”, afirmó.
Moria también apuntó contra el entorno de Sofía y cuestionó la falta de comunicación que había tenido aquella mañana. El maridito no atiende, es un combo de ineptos. No tiene cultura de trabajo”, lanzó, sin filtro.
Sin embargo, en medio de semejante descarga, Moria también se encargó de remarcar que reconocía el talento de su hija. “Ella no es ‘hija de’. Tiene un talento natural y nunca busca cosas fáciles”, aclaró.
También mencionó las dificultades que Sofía había atravesado con los ataques de pánico y volvió a insistir en que, para ella, la etapa de hacerse cargo de determinados problemas de su hija ya había llegado a su límite.
“Hasta acá llegó mi amor”, sentenció. Pero lo que había comenzado como una furiosa declaración televisiva tuvo una segunda parte todavía más explosiva.
Cuando finalmente Sofía Gala llegó al canal, madre e hija quedaron frente a frente. Las cámaras de C5N registraron el momento y las imágenes terminaron siendo emitidas posteriormente en televisión.
El cruce fue inmediato: “¡Retirate! ¡Yo no voy a hacer un programa con vos llorando, nena! ¡Encima me tengo que bancar esto! ¡Más respeto! ¡Sacala, sacala! Yo no quiero hacer el programa con esta chica. Que se vaya...”, gritó Moria.
Sofía intentó defenderse y negó estar llorando: “No estoy llorando...”, respondió.
Pero Moria no cedió: “Yo no lo quiero hacer con ella. Si lo hace ella, yo me voy. Que decida la producción... Todavía que estoy acá esperándote. ¡Sinvergüenza!”, continuó.
La respuesta de Sofía fue inmediata:“¿Esperándome? Si yo llegué y vos estabas...”
La frase terminó de encender la discusión: “¡Sinvergüenza! ¡Atrevida!”, retrucó Moria.
En medio de la tensión, Sofía continuó con una actitud aparentemente despreocupada mientras se pintaba las uñas y respondió: “Yo llegué lista y vos no estabas lista”.
La situación llegó a tal punto que Moria volvió a pedir que su hija se retirara del estudio. “Retirate... retirate. Que se vaya. No la quiero acá”, insistió.
Carmen Barbieri intentó intervenir para bajar la tensión y propuso que Sofía saliera un momento del estudio para tranquilizarse. “¿Sofía, por qué no van afuera un ratito con Fede? Andá afuera, y te calmás...”, le sugirió.
Moria, todavía furiosa, terminó planteando una tregua para poder continuar con el programa. “Hagamos el programa y hablamos de la vida...”, dijo.