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CIENCIA

Arena hirviendo: la explicación científica detrás del calor en las playas argentinas

Lejos de ser un mito playero, la temperatura extrema del suelo tiene una explicación física que combina radiación solar, minerales y color.

03 de febrero de 2026 - 18:50
Arena hirviendo: la explicación científica detrás del calor en las playas argentinas

Caminar descalzo por la orilla del mar en la Costa Atlántica puede transformarse en una verdadera prueba de resistencia cuando el sol pega fuerte. La arena caliente obliga a apurar el paso y buscar refugio casi de puntas de pie. Lejos de ser una exageración veraniega, este efecto tiene una base científica clara relacionada con la composición del suelo y su vínculo con la radiación solar. Esa es, también, la clave que explica por qué las playas bonaerenses “queman” más que las del Caribe.

Durante el verano, la temperatura de la arena está directamente asociada al albedo, un concepto que indica cuánta radiación solar refleja una superficie. En la Costa Atlántica, los granos están formados principalmente por cuarzo y feldespato, minerales que dan lugar a arenas más oscuras. Este tipo de suelo absorbe mayor cantidad de energía solar y se calienta con rapidez, alcanzando fácilmente temperaturas superiores a los 50 grados, lo que vuelve casi imposible caminar sin calzado.

La situación es muy distinta en las playas caribeñas. Allí, la arena se origina en restos biológicos de corales y conchillas, lo que le otorga un color claro, casi blanco. Esa tonalidad hace que gran parte de la radiación solar se refleje en lugar de acumularse, manteniendo la superficie notablemente más fresca. La diferencia puede llegar a ser de hasta diez grados respecto de las arenas oscuras, permitiendo caminar descalzo incluso bajo un sol intenso sin sentir ardor.

Qué recomiendan los especialistas para evitar quemarse los pies

Comprender la diferencia entre la arena seca y la húmeda resulta clave para prevenir quemaduras en las plantas de los pies, sobre todo al mediodía. Los especialistas aconsejan evitar desplazarse sin calzado entre las 10 y las 16, cuando la radiación solar alcanza su máxima intensidad. El uso de sandalias, ojotas o incluso toallas para improvisar un “camino” sobre la arena son recursos habituales para atravesar la playa sin riesgos.

Si el calor del suelo provoca una quemadura, es fundamental enfriar la zona afectada con agua fría y aplicar productos calmantes, como aloe vera. También se recomienda descansar los pies y evitar nuevas exposiciones hasta que desaparezcan el dolor y la inflamación. Optar por la mañana temprano o el atardecer no solo reduce el riesgo, sino que asegura una experiencia mucho más cómoda y disfrutable junto al mar.

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