1. Preparación de los muffins
Mezcla inicial: en un recipiente, se combinan los 2 huevos, la esencia de vainilla y los 160 ml de aceite. Se mezclan hasta integrar todos los ingredientes.
Batido de líquidos: se incorporan los 170 ml de leche y se bate la preparación durante 3 minutos.
Incorporación del azúcar: se agregan los 200 g de azúcar y se continúa batiendo durante 4 minutos más.
Incorporación de los secos: se tamizan los 270 g de harina leudante y se agregan a la mezcla. Se mezcla con movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
Colocación en los moldes: se distribuye la preparación en pirotines (moldes de papel) colocados dentro de un molde rígido para muffins. Es importante llenar cada pirotín solo hasta las tres cuartas partes de su capacidad para evitar desbordes durante la cocción.
Cocción: se cocina en horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 25 minutos. Para comprobar que están listos, se inserta un palillo en el centro; si sale limpio, los muffins ya pueden retirarse del horno.
2. Preparación de la buttercream de merengue
Disolución del azúcar: se mezclan las 3 claras con los 150 g de azúcar en un bol. Luego se lleva a baño María, revolviendo constantemente para evitar que las claras se cocinen, hasta que los cristales de azúcar se disuelvan por completo al tacto.
Montado del merengue: se traslada la mezcla a una batidora y se bate durante 10 minutos, hasta obtener un merengue firme.
Incorporación de la manteca: sin detener el batido, se agregan gradualmente los 200 g de manteca a punto pomada. Una vez integrada, se continúa batiendo durante 5 minutos más.
Corrección de la textura: si la preparación parece "cortada", no hay que preocuparse: basta con continuar batiendo a velocidad máxima. También es importante limpiar las paredes del bol con una espátula para que toda la manteca y el merengue se integren correctamente, hasta obtener una crema lisa y homogénea.
Incorporación de la vainilla: se añade la esencia de vainilla y se realiza un batido final de 2 minutos.
3. Decoración final
Aplicación: se utiliza una manga pastelera, preferentemente con un pico clásico (como el 1M), para realizar movimientos circulares de afuera hacia adentro, elevando la manga para crear volumen en el copo.
Presentación: una vez decorados con la buttercream, los cupcakes pueden personalizarse con granas, confites o decoraciones temáticas.