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Cómo quitar el olor a humedad de los cajones y evitar que vuelva

Una guía práctica para limpiar el mueble, revisar las causas del mal olor y mantener la ropa, las sábanas y las toallas más frescas por más tiempo.

Cómo quitar el olor a humedad de los cajones y evitar que vuelva. (Imagen ilustrativa)
Cómo quitar el olor a humedad de los cajones y evitar que vuelva. (Imagen ilustrativa)

El olor a humedad en los cajones es uno de esos problemas domésticos que aparecen de a poco y terminan afectando prendas, toallas y ropa de cama. Aunque la ropa esté limpia, si se guarda en un espacio cerrado con poca ventilación o con restos de humedad, puede absorber un aroma a encierro difícil de ignorar.

La primera reacción suele ser sumar perfumes, bolsitas aromáticas o ambientadores. Sin embargo, esos recursos apenas tapan el olor durante un tiempo. Para resolverlo de verdad, conviene limpiar el interior del mueble, secarlo por completo y revisar qué está generando la humedad.

Por qué aparece olor a humedad en los cajones

Los cajones pasan la mayor parte del tiempo cerrados. Esa falta de circulación de aire favorece que los olores se acumulen, sobre todo cuando el ambiente ya tiene humedad o el mueble está ubicado contra una pared con condensación o filtraciones.

Una de las causas más frecuentes es guardar ropa que no terminó de secarse. Aunque parezca apenas húmeda, esa humedad queda atrapada dentro del cajón y puede favorecer la aparición de moho o malos olores. Lo mismo puede ocurrir con toallas, sábanas o prendas gruesas que tardan más en secarse.

Otro factor importante es la ubicación del mueble. Si una cómoda o un placard está apoyado contra una pared húmeda, el problema puede trasladarse al interior. También influye la acumulación de polvo o residuos en esquinas, uniones y fondos, donde el aire circula menos y la limpieza suele ser menos frecuente.

Cómo limpiar los cajones para eliminar el mal olor

El primer paso es vaciar completamente el cajón. Toda la ropa que haya tomado olor debe retirarse, lavarse según las indicaciones de su etiqueta y secarse muy bien antes de volver a guardarla. Si se coloca nuevamente con humedad, el problema puede repetirse.

Después, conviene retirar el polvo y los restos de suciedad con un paño seco. Si el material del mueble lo permite, se puede pasar un paño apenas humedecido con agua y una pequeña cantidad de detergente suave. La clave es no empapar la madera ni dejar líquido acumulado en esquinas, guías o uniones.

Una vez terminada la limpieza, el secado es fundamental. Dejá el cajón abierto durante varias horas en un ambiente ventilado y verificá que fondo, laterales y bordes estén completamente secos antes de volver a acomodar las prendas. Este paso es tan importante como la limpieza, porque cualquier resto de humedad puede reactivar el olor.

Opciones caseras para ayudar a neutralizar olores

Cuando el cajón ya está limpio y seco, algunos recursos simples pueden ayudar a reducir olores residuales o absorber pequeñas cantidades de humedad ambiental. De todos modos, no reemplazan la reparación de filtraciones ni la eliminación de una fuente activa de moho.

El bicarbonato de sodio es una alternativa común para espacios pequeños. Puede colocarse en un recipiente abierto dentro del cajón y revisarse periódicamente. Si se humedece o pierde eficacia, hay que reemplazarlo. Además, conviene mantenerlo lejos del alcance de chicos y mascotas.

La tiza blanca también puede absorber una cantidad limitada de humedad, aunque su efecto es acotado. Otra opción es usar arroz crudo, que puede ayudar en ambientes con humedad leve. Los granos de café, por su parte, aportan un aroma intenso, aunque más que eliminar el problema tienden a disimular otros olores.

El carbón activado es otra alternativa útil para espacios cerrados, ya que puede adsorber ciertos compuestos asociados al mal olor. Suele encontrarse en bolsas pensadas para placares, armarios y cajones.

Cómo evitar que el olor vuelva

Para mantener los cajones frescos por más tiempo, la regla principal es guardar solo ropa completamente seca. También ayuda abrir los cajones de vez en cuando para renovar el aire y revisar si hay señales de humedad en paredes cercanas o en el propio mueble.

Si el olor vuelve con rapidez pese a la limpieza, es probable que exista una fuente de humedad que todavía no fue resuelta. En ese caso, más que sumar perfumes, conviene identificar el origen: puede estar en una pared húmeda, en una mala ventilación o en prendas guardadas antes de tiempo.