Pero hubo una estrategia que terminó dándole una enorme visibilidad al emprendimiento.
Durante la reciente visita de Rosalía a la Argentina, Justina Bustos le envió una caja de empanadas de Barrito. El gesto rápidamente llamó la atención de los fanáticos de la cantante española, que comenzaron a preguntarse de qué marca se trataba y qué había probado la artista.
La repercusión no tardó en llegar. En redes sociales, cientos de usuarios buscaron el nombre del emprendimiento y comentaron que querían probar las mismas empanadas que recibió la intérprete de Despechá.
El movimiento fue visto por muchos como una inteligente forma de dar a conocer la marca. Sin grandes campañas publicitarias, el regalo a una de las artistas más populares del mundo logró despertar la curiosidad de miles de personas y poner a Barrito en el centro de la conversación.
Con esta nueva etapa, Justina Bustos demuestra que su presente ya no se limita a la actuación. Hoy divide su tiempo entre la maternidad y un emprendimiento gastronómico que nació como un proyecto familiar y que, gracias a una combinación de creatividad, estrategia y exposición, ya comenzó a hacerse un lugar propio.