2. Juegos de mesa y rompecabezas. Cartas, tableros y puzzles sostienen su regreso como plan familiar. La ventaja: reúnen distintas edades y proponen juego compartido sin pantallas. Se consiguen entre $15.000 y $60.000.
3. Bloques de construcción y propuestas STEM. Los bloques encastrables, kits de ciencia y juegos de robótica ganan terreno por su cruce entre diversión y aprendizaje. Apuntan al desarrollo cognitivo y motriz, con precios de $12.000 a $120.000.
4. Masas de modelar y slime. Son uno de los regalos complementarios más elegidos por su perfil creativo y manual. Masas, pastas y slime se ubican en un rango accesible: de $5.000 a $18.000.
5. Muñecas y bebotes. El clásico se mantiene, pero con renovaciones: nuevas funciones, accesorios y mayor diversidad en la oferta. Los precios relevados van de $20.000 a $90.000.
6. Juguetes sensoriales y antiestrés. Squishies, fidgets y objetos táctiles aparecen como una de las tendencias del año. Funcionan como alternativa a los dispositivos electrónicos y se venden entre $4.000 y $30.000.
7. Coleccionables y peluches virales. Personajes, sorpresas y sets coleccionables pueden agotar stock rápidamente cuando se instalan en redes. Suelen ubicarse entre $8.000 y $30.000.
8. Juguetes tecnológicos y de construcción avanzada. Robots, propuestas electrónicas simples y kits de armado completan el listado. Son opciones de mayor valor y pueden llegar a $120.000.
Cómo compran las familias y por qué la fecha es clave
Para anticipar el comportamiento de este año, la CAIJ tomó como referencia la última medición comparable del sector, correspondiente al Día del Niño 2025. Allí, los juguetes de primera infancia y didácticos representaron el 29,9% de la demanda. Luego aparecieron modelado y slime, con 14,3%; juegos de mesa y rompecabezas, con 13,4%; bloques, con 9,5%; pelotas, con 9,1%; y muñecas y bebotes, con 8,1%.
Desde la cámara remarcan que didácticos, juegos de mesa, bloques y masas siguen entre los productos más elegidos por su relación entre precio, duración y aporte al desarrollo infantil. También destacan que una parte importante de esa oferta corresponde a producción nacional.
El contexto económico agrega tensión a la temporada. De acuerdo con la CAIJ, las ventas del sector cayeron 10% durante el primer semestre de 2026, con fábricas trabajando al 30% de su capacidad instalada y sobrestock de importaciones. Por eso, la fecha es decisiva: el Día del Niño concentra alrededor del 60% de las ventas anuales del rubro.
El ticket promedio varía según el canal. En jugueterías de cercanía ronda los $25.000, mientras que en cadenas se ubica cerca de los $50.000. En el mercado general, la brecha es amplia: hay productos desde $3.000 hasta $400.000.
Más que un regalo: el juego como derecho
La celebración tiene historia en la Argentina. Sus primeros antecedentes se remontan a 1945, cuando fabricantes de juguetes impulsaron donaciones para hospitales, escuelas y orfanatos durante agosto. Con el tiempo, la iniciativa se consolidó como una fecha familiar y comercial.
El sentido del juego también tiene respaldo internacional: la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho al descanso, el esparcimiento y las actividades recreativas propias de la edad. En esa línea, la CAIJ impulsa la campaña #QueremosJuguetes, que busca reivindicar el juguete físico como herramienta para la creatividad, los vínculos, las emociones y la salud infantil.