Los científicos aún no han determinado con certeza si estos compuestos tienen efectos negativos directos sobre la salud humana. Sin embargo, se sospecha que podrían contribuir a la formación de aerosoles secundarios, pequeñas partículas que están asociadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como con impactos en el clima al influir en la formación de nubes.
Un nuevo capítulo en la química del aire
“El hallazgo de los hidrotrióxidos es importante porque sugiere que aún hay procesos fundamentales en la atmósfera que no entendemos del todo”, explicó Henrik Grum Kjærgaard, uno de los autores del estudio. “Estos compuestos podrían estar presentes en concentraciones significativas, y tenemos que estudiar qué papel juegan”.
La investigación apenas comienza: ahora se está analizando cuánto tiempo sobreviven estas moléculas en la atmósfera, en qué condiciones se generan con mayor frecuencia y si podrían usarse como indicadores de contaminación ambiental. Aunque no hay motivos para alarmarse, sí hay razones de sobra para prestar atención.