También apuntó contra el entorno de Prandi: “Sospecho mucho de las denuncias tardías de suyo improbables, solo sustentada en el apoyo del lobby de actores, de los amigos de la denunciante y de la actual pareja de la persona supuestamente dañada, de los cuales ni uno solo fue ‘testigo’ presencial del ‘secuestro’ ni mucho menos de los abusos sexuales denunciados, y cuya única prueba es el testimonio de la persona que dice haber padecido tal cosa”. Y remató: “Conclusión: no me cierra nada”.
Frente a la avalancha de críticas, Márquez borró su publicación. “El cúmulo de imbéciles que opinan de derecho sin saber derecho y atacan con cuentas falsas por haber cometido el ‘pecado’ de poner en duda la verosimilitud de una denuncia sin testigo alguno en base a un supuesto episodio acontecido muchos años atrás, me obligó a borrar el tuit. No tengo ganas de pasar el miércoles atendiendo decenas de boludos e ignorantes que agreden sin brindar un solo argumento y encima con perfiles de existencia física improbable. Bye”, escribió.
Márquez, que se hizo visible en la esfera pública como autor y coautor de libros de corte ultraderechista y liberal, es una figura activa del sector libertario en la llamada “batalla cultural” que impulsa el presidente Milei. En 2024, ya había generado polémica al afirmar que las personas homosexuales son “insanas y autodestructivas”, sosteniendo que “una persona de tendencia homosexual vive 25 años promedio menos que una persona heterosexual por varias razones. Tiene siete veces mayor propensión a las drogas, tiene 14 veces mayor propensión al suicidio”.