La publicación de De Brito sumó visibilidad al episodio y abrió un debate sobre los límites en el tratamiento de contenidos sensibles en televisión. Para muchos usuarios, la combinación de imágenes explícitas con un tono distendido resulta inapropiada, especialmente cuando se trata de casos trágicos.
Hasta el momento, ni Pergolini ni la producción del programa se pronunciaron públicamente sobre la polémica. Sin embargo, el episodio ya instaló una discusión que vuelve a poner el foco en la responsabilidad de los medios al momento de informar y en la delgada línea entre el entretenimiento y el respeto por situaciones que involucran hechos de violencia real.