Los trabajadores obedecieron de inmediato. Fueron obligados a tirarse boca abajo mientras los asaltantes gritaban consignas para mantener el control, como “Todos con documentación en mano”. En cuestión de segundos, el grupo había reducido a una decena de empleados.
En medio del caos, uno de los delincuentes hizo una pregunta clave: “¿Quién es la contadora?”. Tras identificarla, la obligaron a levantarse. “Queremos la plata, nada más”, le dijeron, dejando en claro el objetivo del golpe.
Mientras parte de la banda custodiaba a las víctimas, otros recorrían oficinas, abrían sectores del galpón y buscaban el dinero con precisión. También exigieron los celulares: “¡Los teléfonos! ¡Todos los teléfonos ahí!”, ordenaron, revisando mochilas y pertenencias.
El botín millonario y la fuga
Los asaltantes lograron abrir y vaciar dos cajas fuertes con un botín estimado en unos $20 millones en efectivo, además de llevarse teléfonos y objetos personales de los empleados.
Durante el robo, se comunicaban entre sí a los gritos desde distintos sectores del depósito, coordinando movimientos: “¡Acá hay paquetes!”, decía uno, mientras otro respondía: “¡No, pará, cerrame un poco la persiana!”.
El registro de las cámaras se interrumpe a las 12:37, cuando los empleados seguían reducidos en el piso y los delincuentes ultimaban detalles de la huida. Minutos después, al confirmar que los ladrones se habían retirado, las víctimas dieron aviso a la Policía.
La investigación: sin detenidos y con pistas en análisis
La causa quedó en manos de la UFI N° 6 de Lanús, a cargo del fiscal Martín Darío Rodríguez. Se ordenó la intervención de la DDI y el análisis de las cámaras de seguridad para reconstruir la ruta de escape y detectar a los responsables.
Hasta el momento, no hay detenidos y los sospechosos permanecen prófugos, mientras los investigadores intentan determinar si se trató de una banda especializada en robos tipo comando y si contaban con información previa sobre el movimiento de dinero en el lugar.