Cabe destacar que Cabrera también padece severos problemas de salud derivados del tamaño del pene, incluyendo frecuentes infecciones urinarias. Tampoco puede dormir boca abajo y debe atar su miembro al cuerpo para poder descansar de forma placentera.
En tanto, su médico asegura que “lo mejor que puede hacer es tener un pene de tamaño normal para que no salga lastimado y para que pueda tener relaciones sexuales y tener hijos”.
Los investigadores se pusieron en contacto con el doctor Jesús Pablo Gilmore, que examinó el miembro a través de una tomografía computada y descubrió que la verdadera medida es de 18 centímetros, ya que el resto era solo prepucio y piel inflamada.
Además, los periodistas se enteraron que el motivo del inusual crecimiento se debe a las pesas que Roberto se colocaba en sus partes íntimas cuando era más joven para alargar el tamaño, aunque él lo niega, pero un psiquiatra afirmó que él se lo contó.
Cabrera confesó que solo mantuvo relaciones sexuales una sola vez, en 1990, en la ciudad estadounidense de Seattle. En relación a esta situación, detalló que se encontraba tomando algo en un bar, cuando una joven se le acercó y después de conversar e intimar, terminaron acostándose.
Los investigadores también descubrieron que el hombre fue deportado de los Estados Unidos en los años 90 por, entre otras razones, exhibirse delante de niñas menores de edad.