La declaración sorprendió por la claridad con la que Marta tiene pensado afrontar una eventual maternidad. La hija de Ricardo Fort dejó en claro que su deseo de ser madre está por encima de las circunstancias y que, llegado el momento, buscaría una alternativa para concretarlo.
Incluso, fiel a su particular sentido del humor, agregó entre risas: “Si los tengo de esa forma que sean rubios de ojos claros y si no, que sean morochos”.
De esta manera, Marta también dejó en claro que no reniega de la manera en la que su padre decidió formar su familia y que contempla recurrir a un método similar si las circunstancias de su vida así lo requieren.
Marta y Felipe nacieron en febrero de 2004 mediante gestación subrogada en California, Estados Unidos. Ricardo Fort había elegido ese procedimiento para convertirse en padre de los mellizos, una historia familiar que sus hijos contaron públicamente en distintas oportunidades.
Durante la entrevista, Marta también reflexionó sobre las distintas formas en las que puede construirse una familia. La joven consideró que la experiencia de cada persona está atravesada, en buena medida, por el acompañamiento que recibe durante su infancia.
Al ser consultada por el caso de una mujer nacida mediante gestación subrogada que con el tiempo se manifestó en contra del método, Marta respondió desde su propia experiencia: “Si está en contra de ese método es porque la persona que la tuvo no la acompañó como tal”.
Y recordó el lugar que ocuparon distintas personas en su crianza: “Porque yo tuve papá, no tuve mamá, pero al mismo tiempo tuve una mamá ‘adoptiva’, que es Marisa, que fue mi niñera. Lo tuve a Gustavo, lo tengo a César mi abogado...”.
En esa línea, destacó que su entorno fue mucho más amplio que los vínculos de sangre y aseguró: “Estoy llena de familiares adoptivos como mis tíos, y yo no siento que esté mal”.
Marta también planteó que, desde su perspectiva, su padre no debería haber tenido que construir una familia bajo un modelo que no sentía propio: “Porque en su momento o mi papá tenía que adoptar o tenía que estar con una mina e impostar algo que no le gustaba”.
Finalmente, resumió su mirada sobre la maternidad y las diferentes maneras de formar una familia con una frase contundente: “Siento que si uno está bien acompañado, el método es lo de menos”.
La hija de Ricardo Fort también recordó que durante su infancia tanto ella como Felipe tuvieron que enfrentarse a preguntas, miradas y comentarios de personas que desconocían cómo habían llegado al mundo.
“Nos miraban con pena como, ‘Ay, se le murió la madre’ o ‘La abandonó la madre y no le quieren decir’. Hasta que años después esas personas entendieron lo que era ese procedimiento”, relató.
Incluso contó que esa falta de información llegó a generarles problemas en el ámbito escolar: “Mismo a nosotros nos bocharon de una secundaria porque no entendían la historia, ‘¿Cómo puede ser?’, decían”.
Sin embargo, Marta aseguró que nunca sintió que su historia familiar fuera un motivo para sentirse sola. Para ella, el acompañamiento recibido durante su crecimiento terminó siendo mucho más importante que el vínculo biológico.
“No teníamos un solo papá, teníamos un padrino, teníamos una niñera... Entonces hoy por hoy, por más de no tener un parentesco de sangre, estoy llena de gente adoptiva que no me hace sentir sola”, expresó.