Uno de los momentos más llamativos durante la lectura de la sentencia que condenó a los rugbier por el asesinato a golpes de Fernando Báez Sosa, fue cuando Máximo Thomsen -líder del grupo- se desmayó tras escuchar que le daban reclusión perpetua.
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Uno de los momentos más llamativos durante la lectura de la sentencia que condenó a los rugbier por el asesinato a golpes de Fernando Báez Sosa, fue cuando Máximo Thomsen -líder del grupo- se desmayó tras escuchar que le daban reclusión perpetua.
El ex rugbier oriundo de Zarate debió ser asistido por el cuerpo médico y en ese momento se interrumpió la lectura. Lo que resaltó en todo esto fue que Máximo cayó rendido en su silla, y fue un policía el que le atajó la cabeza y lo ayudó, no sus amigos.
Lo que sucede es que no pueden tener contacto entre ellos en el Tribunal. Lo tienen prohibido por ley. Aseguran que Ayrton Viollaz quiso ayudarlo, pero no pudo: el oficial a cargo lo retó y este debió frenar y volver a su lugar.
Lo que sucede es que para estar allí les sacaron las esposas. Si alguno se mueve o intenta una acción distinta deben volver a colocarsélas.
Las sentencias fueron para Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Luciano y Ciro Pertossi prisión perpetua, por haberse probado el delito de “homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”. Mientras que para Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi fueron considerados “partícipes secundarios” del mismo delito, por lo que les corresponde una pena de 15 años de prisión.
Finalmente llegó el momento de conocer las sentencias a los 8 rugbiers que mataron a golpes a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en Villa Gesell el 18 de enero de 2020.
El abogado de los 8, Hugo Tomei, pidió permiso al Tribunal antes de empezar para que sus defendidos escuchen la sentencia de pie. Durante la lectura, Máximo Thomsen se descompuso tras escuchar su condena a cadena perpetua y se desmayó.
Thompsen, de 23 años, señalado como el líder del grupo, no pudo soportar escuchar que el Tribunal decidió darle una condena perpetua y se descompuso. El más fuerte del clan se quebró, se cayó sobre el asiento que ocupó durante este todo el juicio.
En ese momento se frenó la lectura, se escuchó un grito pidiendo una ambulancia y el joven debió recibir asistencia médica. La lectura se retomó minutos más tarde.
Luciano Pertossi y Blas Cinalli también se quebraron, no pudieron contener las lágrimas y se largaron a llorar en plena lectura.