Sobre el futuro inmediato, Marixa confirmó que el cierre fue total y que ya comenzó una nueva etapa, más acotada, mientras define su próximo paso. “Cerré todo y dejé un local chiquito sobre Avenida Rivadavia, donde tengo todo en liquidación porque voy a cambiar de rubro”, explicó, sin dar aún detalles sobre cuál será el nuevo camino que tomará en el mundo empresarial.
Finalmente, la artista dejó un mensaje cargado de esperanza, aunque atravesado por la preocupación social. “Espero que en algún momento cambiemos y podamos mejorar, y que la gente se pueda dar el lujo de comprar algo. Ya bajó la venta en Flores, que es el lugar más económico y el polo más importante que tiene la Argentina. La gente, cuando tiene un dinerito, compra y lo disfruta”, concluyó.
Así, Marixa Balli atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida fuera del escenario, obligada a reinventarse tras una decisión dolorosa, pero necesaria, en un contexto económico que golpea de lleno a comerciantes, trabajadores y consumidores por igual.