Eyaculación precoz: los 6 ejercicios que pueden salvar a los hombres
La eyaculación precoz es una de las disfunciones sexuales masculinas más frecuentes.
Fortalecer el suelo pélvico, controlar la respiración, entrenar el cuerpo y hasta cambiar el foco mental son algunos de los métodos que ayudan a prolongar el placer.
La eyaculación precoz es una disfunción sexual masculina que se presenta cuando el hombre alcanza el orgasmo antes de lo deseado, de manera repetitiva e involuntaria. Esto puede ocurrir antes de la penetración o, según algunos especialistas, dentro de los primeros minutos del coito (generalmente entre uno y tres minutos).
Aunque existen tratamientos médicos y terapias psicosexuales disponibles, también hay métodos naturales y simples que pueden ayudar a mejorar el control eyaculatorio.
Es importante entender que esta condición puede estar relacionada con factores tanto físicos como emocionales.
Motivos físicos comunes incluyen la hipersensibilidad del glande o del frenillo, áreas que en algunos hombres responden más rápidamente a la estimulación. También pueden influir algunas condiciones médicas como infecciones o inflamaciones prostáticas.
Los desequilibrios hormonales, como los niveles bajos de testosterona o el aumento de estrógenos, también son factores a tener en cuenta. En algunos casos, la presencia de disfunción eréctil genera una presión adicional para "rendir" antes de perder la erección, lo cual puede precipitar el clímax involuntario.
Desde el punto de vista emocional, la ansiedad es otro de los factores más relevantes. El miedo a no cumplir con las expectativas, experiencias sexuales previas negativas, o incluso los conflictos de pareja, pueden convertirse en detonantes. A menudo, la anticipación de un mal desempeño solo aumenta la tensión y perpetúa el problema. En estos casos, reducir la activación mental y física se vuelve crucial.
A continuación, te presentamos algunas de las técnicas más efectivas, respaldadas por profesionales, para retrasar la eyaculación y disfrutar más de la experiencia sexual.
1. Fortalecer el suelo pélvico con ejercicios de Kegel
kegel-ejercicios
Los músculos del suelo pélvico tienen un papel esencial durante el orgasmo masculino. Fortaleciendo estos músculos, el hombre puede tener un mayor control sobre el reflejo eyaculatorio. Estos músculos se activan justo antes del clímax, y aprender a controlarlos es una de las mejores estrategias para alargar el encuentro.
Cómo hacer los ejercicios de Kegel:
Ubica el músculo: Es el que se contrae cuando intentas detener la eyaculación.
Ejercicio básico: Contrae el músculo durante 5 segundos, luego relájalo durante 5 segundos.
Repeticiones: Realiza 3 series de 10 repeticiones al día.
Variantes: Puedes intentar contracciones rápidas (pulsos) o sostenidas (10 segundos).
Con solo 4 a 6 semanas de práctica, notarás una mejora en el control.
2. Técnica de detener y continuar
Esta técnica consiste en detenerse justo antes del clímax, esperar unos segundos hasta que la excitación disminuya, y luego reanudar la actividad. Repetir este ciclo varias veces ayuda a entrenar tanto el cuerpo como la mente, prolongando el tiempo hasta el orgasmo.
Es una estrategia clásica en terapia sexual y se ha demostrado que es efectiva en más del 60% de los hombres que la practican regularmente.
3. Compresión del glande
Aplicar una presión suave en la base del glande cuando el nivel de excitación es muy alto puede ayudar a reducir el estímulo y retrasar el reflejo. Esta técnica puede realizarse con la mano o con la ayuda de la pareja, y se puede combinar con pausas y respiración profunda para mejorar su efectividad.
4. Respiración para calmar el cuerpo
sexo
A medida que aumenta la tensión, la respuesta sexual también se acelera. Por eso, aprender a respirar de manera lenta y controlada puede ayudar a relajar el cuerpo y a frenar el clímax. La técnica básica de respiración es:
Inhalar por la nariz durante 4 tiempos
Retener el aire por 2 segundos
Exhalar por la boca durante 6 tiempos
Practicar esta técnica durante el encuentro sexual no solo ayuda a alargar la duración, sino que también reduce la ansiedad y mejora el disfrute.
5. Cambiar el foco de atención
Centrar toda la atención en las sensaciones genitales puede hacer que el orgasmo llegue más rápido. En cambio, ampliar la percepción a otras zonas del cuerpo, al ritmo de la respiración o incluso a las reacciones de la pareja, puede ayudar a distribuir el placer y a manejar mejor la intensidad. Esta técnica se basa en prácticas de mindfulness, que han mostrado resultados positivos en estudios sobre el control sexual.
6. Entrenar en solitario
La práctica en solitario es fundamental. Durante la autoexploración, se pueden aplicar las mismas técnicas: pausa, respiración, ejercicios de Kegel y control mental. Este entrenamiento refuerza la conexión con el cuerpo, reduce la ansiedad por el rendimiento y mejora la respuesta en las relaciones sexuales con la pareja.