El 5 de agosto de 2017, un cordobés ganó $151 millones, y en 2021 un apostador de Santa Fe se llevó más de $340 millones. Son casos que alimentan la esperanza popular y convierten al Quini en un símbolo de “todo es posible”.
El gran secreto del Quini es justamente ese: cuando no hay ganadores, los millones se acumulan y crecen hasta cifras impensadas. Eso convierte al sorteo en un espectáculo en sí mismo, que genera expectativa en todos los rincones del país. Basta con ver las colas en agencias de lotería cada vez que el premio supera la barrera de los mil millones.