El terreno permanece bajo custodia judicial desde el año pasado y ahora no podrá ser alterado durante al menos 60 días. En el operativo trabajan el Equipo Argentino de Antropología Forense, la Policía de la Ciudad y personal de fiscalía.
La imagen del jardín vallado y lleno de peritos volvió a instalar el horror alrededor de una causa marcada por el silencio, las dudas y el dolor de una familia que nunca dejó de buscar respuestas.
“El dolor no prescribe”, remarcaron en el informe televisivo. “La familia sigue sufriendo igual que el primer día”.
Pero lo más estremecedor llegó con el testimonio de Javier Fernández Lima, hermano de Diego, quien lanzó frases desgarradoras que explotaron en redes sociales.
Javier aseguró que las nuevas anomalías detectadas aparecen muy cerca del sitio donde fueron encontrados parte de los restos óseos de Diego. Además, recordó que todavía faltan restos por hallar y deslizó una teoría escalofriante: que bajo tierra podría estar el arma homicida.
“A Diego lo mataron con cuchillos de dos filos”, afirmó. Y detalló que uno de ellos era “cortopunzante” mientras que el otro tenía “un filo tipo serrucho”.
Pero la frase que dejó helados a todos fue otra: “Diego entró con vida, no salió más. Lo fui a buscar 41 años después con una cajita a la morgue”.
El relato provocó indignación, angustia y una ola de repercusiones en redes, donde miles de usuarios reclamaron justicia y cuestionaron por qué la causa avanzó tan lentamente durante décadas.
Lejos de bajar los brazos, Javier fue contundente y aseguró que está convencido de que hubo varias personas involucradas en el crimen: “Una persona sola no puede hacer esto”, sostuvo.