Se trata de Jean Cardoso de Oliveira, conocido como Edilio, fue un jugador del Boca Jrs. de Carlos Bianchi, incluso ganó la Copa Libertadores de 2003, pero la desgracia golpeó su vida.

Se trata de Jean Cardoso de Oliveira, conocido como Edilio, fue un jugador del Boca Jrs. de Carlos Bianchi, incluso ganó la Copa Libertadores de 2003, pero la desgracia golpeó su vida.
El ex delantero brasileño debutó en el club de la Ribera en 2003 y ese año ganaron la copa mas importante del continente: “Todo lo vivido en Boca fue maravilloso, prácticamente lo mejor de mi carrera”.
En su puesto competía con Marcelo Delgado, Guillermo Barros Schelotto y un joven Carlos Tevez y en la reserva con Mauro Boselli. El brasileño tenía todas las condiciones pero una pelea a la salida de un boliche lo alejó de todo eso.
“Me apuñalaron en el hígado, me tuvieron que abrir y limpiar. Encima, me dejaron las tripas pegadas. Eso provocó que demorara un poco más la recuperación, ya que estuve ocho días internado y ocho meses sin poder jugar. La primera operación no sirvió para nada y prácticamente de la panza me sacaron un alien (risas). Gracias a Dios el médico me salvó la vida. Pero Boca me desacreditó totalmente”, contó a Infobae.
Boca lo marginó y continuó su carrera en el ascenso: Caseros, Defensores de Belgrano, San Lorenzo de Almagro, Almirante Brown, Barracas Central, Riestra, Midland y se retiró en Berazategui. También emigró a Colombia, allí estuvo en Boyacá Chico y Real Cartagena.
En 2018 se retiró a los 40 años: “Se me acabó el fútbol y uno, a veces, no se prepara para cuando se termina”.
“Con mi familia nos volvimos a Brasil, a vivir a Florianópolis. Trabajo de noche como vigilante de seguridad en un predio privado. Gracias al fútbol logré este laburo, ya que te va abriendo puertas. No me preparé para el final de mi carrera ni tampoco hice plata para salvarme. A esta altura, no queda otra que laburar”, confesó.
Sobre si puedo tener ahorros, dijo: “El Ascenso es complicado. Entre que te quedaban debiendo meses y te firman un contrato en negro es difícil hacer un colchón de dinero. Me retiré a los 35 años en Berazategui y fue una decisión un poco tempranera, pero ya estaba cansado del esfuerzo y la exigencia de este deporte. La plata ya no era la misma y me debían seis meses. Como no me alcanzaba, trabajé en un Uber para complementar”.
“Todo lo que tenía en Buenos Aires lo vendí, ahorré algo plata para aguantar tres meses y me lo fui gastando para sobrevivir”, indicó y sumó: “Comencé a trabajar en una obra en construcción de albañil durante un año. Luego, ingresé como ayudante en una empresa de camiones, haciendo entregas para un corralón de materiales. Allí estuve durante 15 meses hasta que me contrataron como vigilante. Hoy, gano mucho mejor en un trabajo que es más tranquilo y laburó 12 x 36. Además, junto a mi mujer y dos socios más abrimos un bar”.