“Vieron que dicen que las fechas se conectan... Ahí es donde yo creo que hay algo espiritual, algo más grande”, dijo Paula, emocionada.
El parto en pandemia, sin anestesia y con señales que impactan
“Parir en pandemia, sin anestesia, con 4 kilos 600... fue durísimo. Pero lo hice. Salí caminando. Literal”, relató. Mientras ella recuperaba fuerzas, Pedro Alfonso —su pareja— descansaba rendido en un sillón con un barbijo y un antifaz de unicornio que le había regalado su hija Oli.
Pero el momento más fuerte de la historia llegó cuando, ya con la beba en brazos y la emoción a flor de piel, Paula quiso agradecer a la enfermera que la había acompañado con tanto amor durante el parto.
“Le digo ‘Gracias de verdad, fuiste increíble. ¿Cómo es tu nombre?’. Ella se da vuelta, toda iluminada por un rayo de luz del pasillo, y me dice: ‘Jazmín’”.
“Boluda, no hay chance”: el instante en que Pedro Alfonso también se quebró
Paula no podía creerlo. Miró a Pedro, que se sacó el antifaz, bajó el barbijo y solo pudo decir:
“Boluda… ¿entendés? Yo no quería que naciera ese día. Me daba miedo”.
La beba nació 15 minutos antes de que termine el día 5 de febrero, y la coincidencia conmovió a ambos hasta lo más profundo. La aparición de una enfermera llamada Jazmín, justo en esa fecha tan sensible, con esa iluminación casi cinematográfica, terminó de sellar una de las anécdotas más impresionantes de la vida de Paula.
Un mensaje lleno de amor y trascendencia
Más allá del dolor por la pérdida de Jazmín, Paula sintió que ese día la vida le estaba diciendo algo: que había una razón para dejar de llorar y empezar a celebrar el amor y los recuerdos desde otro lugar.
“La vida me dio una razón para no llorar y alegrarme. Creo que todo está conectado”.