En términos prácticos, esto significa que el mate podría ser un complemento interesante dentro de un estilo de vida saludable, pero no autoriza a modificar medicación, dosis ni controles médicos. Quienes usan fármacos para regular la glucosa deberían consultar siempre con su profesional de salud antes de hacer cambios basados en estos hallazgos.
Colesterol y presión arterial: señales prometedoras, no conclusiones definitivas
El mate contiene polifenoles, compuestos de origen vegetal que despertaron interés por su posible relación con la salud cardiovascular. Algunos estudios en humanos observaron mejoras puntuales en marcadores como el colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”, la presión arterial y ciertos indicadores de inflamación.
En un ensayo clínico, adultos sanos y personas con colesterol moderadamente elevado tomaron tres tazas diarias de mate durante ocho semanas. En el grupo con colesterol normal se registró una reducción medible del LDL. En quienes tenían colesterol elevado, bajaron la presión máxima y mínima, con descensos de 8,2 mmHg y 6,6 mmHg respectivamente, además de una reducción en marcadores inflamatorios.
Aun así, al analizar en conjunto distintos ensayos clínicos, no se encontraron diferencias relevantes en colesterol total, triglicéridos, HDL o LDL. Por eso, la evidencia actual alcanza para seguir investigando, pero no para presentar al mate como una intervención preventiva o terapéutica frente al colesterol alto.
No está probado que sirva para adelgazar
Una de las creencias más extendidas es que el mate ayuda a bajar de peso. Sin embargo, los estudios en humanos no muestran de forma constante una reducción del peso corporal, del índice de masa corporal ni de la circunferencia de cintura.
El control del peso depende de múltiples factores: alimentación general, actividad física, descanso, salud metabólica y hábitos sostenidos en el tiempo. Tomar mate puede reemplazar bebidas azucaradas si se consume sin azúcar, pero eso no lo convierte por sí solo en una herramienta de adelgazamiento.
Cafeína, energía y temperatura: claves para consumirlo mejor
Una taza de mate aporta alrededor de 80 miligramos de cafeína, una cantidad similar a la de una taza de café. Esa presencia explica parte de sus efectos sobre el estado de alerta, la concentración y la sensación de menor cansancio. En rendimiento deportivo, los resultados son mixtos: algunos trabajos observaron mejoras específicas, pero otros no hallaron diferencias frente a bebidas con la misma cantidad de cafeína.
También es importante la temperatura. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó el consumo de bebidas muy calientes, por encima de los 65 °C, como probablemente cancerígeno para humanos por su asociación con cáncer de esófago. La advertencia apunta al calor de la bebida, no al mate en sí consumido a temperatura moderada o frío.
Una medida simple es evitar cebar con agua excesivamente caliente y dejarla bajar de temperatura antes de tomar. Además, como ocurre con cualquier fuente de cafeína, el consumo excesivo puede provocar efectos no deseados como dolor de cabeza, aumento de la presión arterial o palpitaciones.
En síntesis, el mate puede formar parte de una rutina saludable si se consume con moderación, sin agua hirviendo y dentro de un patrón alimentario equilibrado. Sus beneficios más interesantes están en estudio, pero conviene separar la evidencia de las promesas exageradas.