Paso a paso: cómo hacer pastelitos fáciles y rápidos
-
Cortar la masa. Estirar las tapas de pascualina sobre una superficie limpia y cortar cuadrados de aproximadamente 8x8 cm. Para cada pastelito se necesitan dos cuadrados.
Preparar el relleno. Cortar el dulce de membrillo o batata en cubitos pequeños. Si está muy firme, se puede ablandar un poco con un toque de agua caliente o entibiándolo unos segundos en el microondas.
Armar los pastelitos. Colocar un cubito de dulce en el centro de uno de los cuadrados de masa. Humedecer los bordes con un poco de agua y cubrir con otro cuadrado, girado en forma de rombo para lograr el formato clásico. Presionar bien los bordes con los dedos o con un tenedor para sellar.
Freír. Calentar abundante aceite en una olla o sartén profunda. Cuando esté bien caliente (aproximadamente 180°C), freír los pastelitos de a poco, girándolos para que se doren parejo. Se inflan y se vuelven dorados en pocos minutos.
Escurrir y espolvorear. Retirar del aceite y colocar sobre papel absorbente. Una vez tibios, espolvorear con azúcar común o impalpable, según preferencia.
Opcional: pastelitos al horno
Si se busca una versión más liviana, se pueden hornear a 200°C durante unos 20 minutos, pincelándolos previamente con huevo batido. Aunque no quedan tan crocantes como los fritos, siguen siendo una excelente opción.
Consejos para que salgan perfectos
-
Para un mejor resultado, usar masa hojaldrada. Es lo que le da esa textura crocante y aireada.
El dulce de membrillo y el de batata funcionan igual de bien. Incluso se pueden combinar ambos en un mismo pastelito.
Si el aceite no está lo suficientemente caliente, los pastelitos pueden absorber más grasa. Es importante mantener la temperatura constante durante la fritura.
Un clásico criollo que se puede hacer en casa
Los pastelitos no tienen por qué reservarse solo para fechas patrias. Con esta receta simple y rápida, se pueden preparar en casa en cualquier momento del año. Son ideales para acompañar unos mates o para sorprender en una reunión familiar. Y lo mejor: se hacen con pocos ingredientes, sin técnicas complicadas y en muy poco tiempo.
Una receta que combina tradición, sabor y practicidad, perfecta para quienes buscan disfrutar de lo casero sin pasar horas en la cocina.