Antes de colocar las prendas en el lavarropas, conviene realizar un tratamiento previo sobre las zonas más afectadas.
Para eso, se recomienda preparar una mezcla de detergente líquido para platos y agua en un pulverizador. Luego, rociar directamente las áreas amarillentas, como las axilas de remeras y camisas, además de fundas de almohadas y sábanas.
Una vez aplicada la mezcla, hay que dejarla actuar durante aproximadamente una hora antes de iniciar el lavado.
Cómo blanquear la ropa blanca muy percudida
Cuando la ropa presenta suciedad acumulada o perdió gran parte de su color blanco, el pretratamiento puede no ser suficiente.
En esos casos, la recomendación es realizar un remojo con agua caliente y bicarbonato de sodio, dejando las prendas sumergidas durante varias horas. Para obtener mejores resultados, el remojo puede extenderse durante toda la noche.
Este paso resulta especialmente útil en prendas como medias blancas, repasadores o textiles que suelen acumular manchas difíciles.
Cómo preparar la ropa blanca para el lavarropas
Además del tratamiento de las manchas, hay algunas recomendaciones que ayudan a prolongar la vida útil de las prendas:
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Lavar la ropa del revés, para proteger la parte exterior del tejido.
- Colocar las prendas delicadas, como tejidos de hilo o suéteres, dentro de bolsas o mallas de lavado.
- No sobrecargar el lavarropas. Lo ideal es ocupar como máximo dos tercios del tambor, para que el agua y el detergente circulen correctamente.
Cómo lavar la ropa blanca para que quede más brillante
Para el lavado principal se recomienda utilizar media tapa de detergente líquido junto con dos o tres cucharadas de percarbonato de sodio.
Este compuesto libera oxígeno durante el lavado, ayudando a eliminar manchas y recuperar el blanco de las telas sin la agresividad del cloro tradicional.
El ciclo más recomendable es uno largo, con una temperatura de entre 40 °C y 60 °C, siempre respetando las indicaciones que figuran en la etiqueta de cada prenda.
Qué hacer si el lavarropas no tiene agua caliente
En los equipos que no cuentan con agua caliente, el método también puede aplicarse con algunas adaptaciones.
Una opción consiste en calentar agua por separado y agregarla al lavarropas antes de comenzar el ciclo.
La otra alternativa es realizar un remojo previo con agua caliente y percarbonato de sodio durante un par de horas y, luego, completar el lavado habitual con agua fría.
De esta manera, es posible mantener la ropa blanca más brillante, reducir la aparición de manchas amarillentas y evitar el uso frecuente de cloro, preservando mejor las fibras de las prendas.