Lo que sucedió después llamó la atención de todos: en medio de la nota, Messi frenó por un instante y decidió entregarle una pelota al presidente de la AFA. Al ser consultado sobre si se trataba justamente del balón utilizado durante el encuentro, el rosarino respondió que creía que sí, ya que se la había alcanzado Marito, el histórico utilero de la Selección.
El gesto no pasó inadvertido: La situación cobra aún más relevancia porque existe una tradición muy arraigada en el fútbol, cuando un jugador convierte tres goles en un mismo partido suele quedarse con la pelota como recuerdo de una actuación inolvidable.
Sin embargo, Messi eligió otro destino para ese objeto tan especial. Para muchos fue una simple muestra de afecto. Para otros, una señal inequívoca del vínculo que mantiene con Tapia.
El capitán argentino -que se emocionó en el primer gol y se supo que atraviesa un difícil momento por la salud de su padre- nunca ocultó su buena relación con el dirigente. A lo largo de los últimos años respaldó el proyecto de la Selección, valoró la estabilidad que encontró el grupo y destacó en más de una oportunidad el trato recibido por parte de la conducción de la AFA.
Por eso, mientras en el fútbol argentino continúan las discusiones alrededor de la figura de Tapia, la imagen que dejó el Mundial fue contundente: el hombre más importante del fútbol argentino decidió regalarle un recuerdo único.
Un gesto pequeño para algunos, pero enorme para quienes entienden el peso simbólico que tiene una pelota firmada por tres goles de Lionel Messi en una Copa del Mundo.