Paso a paso para lograr una milhojas perfecta
-
Preparar la masa: Si se utiliza hojaldre comprado, solo hay que estirarlo ligeramente sobre una mesada enharinada. En caso de ser casero, es importante respetar el plegado para mantener las capas.
Cortar en láminas: La masa se divide en rectángulos o círculos del tamaño deseado. La milhojas tradicional suele armarse en porciones individuales, pero también puede hacerse en formato grande y cortar al servir.
Hornear las capas: Se colocan en una placa con papel manteca, se pinchan con un tenedor para evitar que se inflen demasiado y se hornean a 180 °C hasta que estén doradas y crujientes.
Preparar las manzanas: Se pelan (opcional), se cortan en rodajas finas y se espolvorean con azúcar y canela. Se pueden cocinar previamente en sartén para que liberen jugos o colocarlas crudas para un resultado más fresco.
Armar las capas: Una placa de hojaldre, una capa de manzanas. Se repite hasta alcanzar la altura deseada.
Toque final: Se espolvorea con azúcar impalpable o se pincela con mermelada para dar brillo.
¿Se puede hacer sin horno?
Una opción rápida consiste en dorar las capas de masa en sartén a fuego bajo, siempre que sea hojaldre fino o masa philo. No tendrá el mismo volumen, pero es útil cuando no se dispone de horno.
Un postre versátil y adaptable
La milhojas de manzana admite múltiples variantes: se puede mezclar la fruta con crema pastelera para mayor suavidad, agregar frutos secos picados entre las capas o reemplazar el azúcar por miel para una versión más natural. Incluso, quienes buscan una preparación más liviana pueden optar por manzanas cocidas sin azúcar y hojaldre integral.
Más allá de las adaptaciones, su encanto reside en la simpleza. No requiere técnicas complejas ni ingredientes difíciles de encontrar. Solo hace falta combinar texturas y dejar que el horno haga el trabajo.