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RECETAS

Muffins salados: una receta simple y práctica que se adapta a todo

Ideales para el desayuno, el almuerzo o una picada improvisada, los muffins salados se preparan en pocos pasos y se adaptan a lo que tengas en la heladera. Una receta versátil, rica y sin complicaciones.

por Redacción A24 | 01 de agosto de 2025 - 10:12
Muffins salados: una receta simple y práctica que se adapta a todo

Los muffins salados ganaron popularidad en los últimos años como una alternativa fácil, rápida y rendidora para quienes buscan resolver una comida sin recurrir siempre a lo mismo. Se preparan con una base similar a la de los clásicos muffins dulces, pero incorporando ingredientes como queso, vegetales o jamón, lo que los convierte en una opción ideal tanto para un desayuno energético como para una cena liviana.

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Uno de los mayores atractivos de esta receta es su versatilidad: se puede adaptar a lo que haya disponible en casa, incorporar vegetales cocidos, restos de pollo, legumbres o distintos tipos de queso, y lograr combinaciones sabrosas sin necesidad de mucha elaboración. Además, se pueden cocinar en tandas y congelar, lo que los convierte en una solución práctica para toda la semana.

Qué ingredientes se necesitan para hacer muffins salados

Para una base neutra de muffins salados, se puede usar:

  • 2 huevos

  • 1 taza de leche (puede ser entera o descremada)

  • 1/4 taza de aceite (preferentemente neutro como girasol)

  • 1 y 1/2 tazas de harina común (0000)

  • 1 cucharada de polvo de hornear

  • Sal y pimienta a gusto

  • 1 taza de queso rallado

  • Opcional: jamón cocido en cubos, espinaca cocida y picada, zanahoria rallada, cebolla salteada, choclo, aceitunas, etc.

Estas cantidades rinden aproximadamente 10 a 12 muffins medianos, aunque dependerá del tamaño de los moldes.

Paso a paso para hacer muffins salados

1. Preparar los ingredientes: Antes de comenzar, precalentá el horno a 180°C. Enmantecá o aceitalos moldes para muffins, o colocá pirotines si preferís una versión sin contacto con el molde.

2. Batir los líquidos: En un bowl grande, batí los huevos con la leche y el aceite hasta que la mezcla esté integrada. No hace falta batir demasiado, solo unir bien los ingredientes.

3. Incorporar los secos: Añadí la harina y el polvo de hornear previamente tamizados, mezclando hasta que no queden grumos visibles. Sumá sal y pimienta, teniendo en cuenta si el queso que vas a usar ya es salado.

4. Agregar los ingredientes extra: Incorporá el queso rallado y los ingredientes adicionales que elijas: jamón, vegetales cocidos, hierbas o lo que tengas disponible. Mezclá suavemente con una espátula o cuchara hasta distribuir bien.

5. Llenar los moldes y hornear: Distribuí la mezcla en los moldes, llenando hasta 3/4 de su capacidad. Llevá al horno durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén dorados por encima y al insertar un palillo salga limpio.

6. Enfriar y desmoldar: Dejá enfriar unos minutos antes de desmoldar. Se pueden comer tibios o fríos, y conservan bien su textura si se guardan en heladera hasta por 3 días.

Ideas para variar la receta

  • Vegetarianos: Probá con espinaca cocida, cebolla caramelizada y queso fresco.

  • Con pollo: Si tenés restos de pollo cocido, picalo y sumalo a la mezcla con queso y un toque de orégano.

  • Sin gluten: Usá premezcla apta para celíacos y verificá que todos los ingredientes sean sin TACC.

  • Versión light: Reemplazá parte del aceite por yogur natural sin azúcar y usá quesos bajos en grasa.

Los muffins salados son una excelente alternativa para quienes buscan comidas caseras, rápidas y con posibilidad de adaptación. Son portables, no requieren cubiertos y permiten combinar ingredientes de forma creativa. En poco tiempo y con pocos pasos, podés tener listos unos bocados sabrosos que solucionan más de una comida.

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