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Batir los huevos: En un bol amplio, colocar los huevos y batirlos ligeramente.
Incorporar la harina y la leche: Agregar la harina de a poco mientras se bate, intercalando con la leche para evitar grumos. Es importante que la mezcla quede lisa y fluida, sin grumos. Si eso no ocurre, se puede colar o procesar brevemente.
Agregar sal y materia grasa: Sumar una pizca de sal para equilibrar el sabor (aunque vayas a usarlos dulces) y, si se desea, un chorrito de aceite o una cucharada de manteca derretida para mejorar la textura.
Reposar (opcional): Dejar reposar la mezcla unos 20 a 30 minutos en la heladera ayuda a que la harina se hidrate mejor y el resultado sea más elástico, aunque no es estrictamente necesario si hay apuro.
Cocinar los panqueques: Calentar una sartén antiadherente (ideal de unos 20 cm de diámetro) a fuego medio. Si no es antiadherente, pincelar con un poco de manteca o aceite. Verter un cucharón pequeño de mezcla y mover la sartén para cubrir toda la superficie. Cocinar unos 40 segundos o hasta que los bordes se despeguen fácilmente, dar vuelta y cocinar 20 segundos más del otro lado. Repetir hasta terminar la mezcla.
Consejos útiles
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La mezcla puede mantenerse en la heladera por hasta 24 horas.
Si te gustan más finitos, agregá un poco más de leche; si los preferís más gruesos, menos.
Para panqueques dulces, podés sumar esencia de vainilla o una cucharada de azúcar a la mezcla.
Para una versión salada, podés agregarle especias, queso rallado o hierbas a la masa.
Panqueques: una receta, mil posibilidades
Con esta receta básica, el límite lo pone la imaginación (y la heladera). Rellenos dulces como dulce de leche, mermelada, crema o chocolate; o salados, como espinaca con ricota, jamón y queso, salteados de vegetales o pollo, todo es válido. Se pueden gratinar al horno, usar como base para platos más elaborados o simplemente disfrutarlos recién hechos con lo que haya a mano.
Dominar los panqueques es dominar un recurso sencillo, barato y rendidor. Una receta que no necesita presentación y que, una vez incorporada, te puede acompañar toda la vida.