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Cuidado del hogar

No te comas el verso del "truco alemán": esto tenés que hacer si querés sacar el moho de la pared

En internet se promociona el “truco alemán” para eliminar el moho de las paredes, pero los expertos explican otros pasos para quitar la humedad de manera efectiva y evitar que vuelva a aparecer.

por Redacción A24 | 14 de agosto de 2025 - 08:56
No te comas el verso del truco alemán: esto tenés que hacer si querés sacar el moho de la pared

El famoso “truco alemán” para eliminar el moho de las paredes circula en redes, pero los expertos advierten que no existe una solución mágica: lo importante es controlar la humedad, ventilar y limpiar correctamente para evitar riesgos para la salud.

En los últimos meses, en redes sociales y medios de internet empezó a circular el llamado truco alemán para eliminar el moho de las paredes. Según estas publicaciones, basta con rociar las manchas con vinagre blanco, solo o mezclado con bicarbonato, y dejar actuar para que el problema desaparezca. La propuesta se presenta como una solución rápida, barata y casi milagrosa.

Sin embargo, lo cierto es que en Alemania no existe una receta mágica de este tipo. Lo que sí hay es un protocolo claro y respaldado por la Agencia Federal de Medio Ambiente (Umweltbundesamt) para tratar y prevenir el moho, que combina limpieza efectiva, control de humedad y medidas de ventilación.

El moho es un hongo microscópico que se desarrolla en ambientes con humedad elevada, poca ventilación y temperaturas templadas. Sus esporas pueden mantenerse en el aire y provocar problemas respiratorios, reacciones alérgicas e incluso agravar enfermedades como el asma. Por eso, los especialistas coinciden en que no basta con “borrar la mancha”, sino que hay que eliminar la causa y reducir las condiciones que favorecen su crecimiento.

Cómo es el método para sacar el moho en las paredes

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Para quitar el moho de las paredes, en primer lugar, se recomienda atacar la causa: eliminar filtraciones, evitar condensación y mantener la humedad interior entre el 40% y el 60%. Para ventilar, promueven la técnica del Stoßlüften, que consiste en abrir las ventanas de par en par varias veces al día durante 5 a 10 minutos para renovar el aire sin enfriar excesivamente las paredes. Este método reduce de forma rápida la concentración de vapor de agua en el ambiente y dificulta la proliferación de esporas.

En cuanto a la limpieza, el vinagre no es la primera opción. Puede funcionar en superficies no porosas, pero es menos eficaz en materiales como madera o yeso, donde no penetra lo suficiente y puede dejar humedad residual que reactive el moho. En su lugar, en Alemania se aconseja usar alcohol etílico o isopropílico al 70-80%, que desnaturaliza las proteínas de las células del hongo, elimina las esporas y se evapora sin dejar restos de humedad. En superficies porosas dañadas, si la zona afectada es menor a 0,5 m², se puede raspar y reparar; si es mayor, se recomienda la intervención de profesionales para evitar que el hongo se propague durante el proceso.

También se insiste en protegerse durante la limpieza con guantes, gafas y mascarilla, ya que la inhalación de esporas puede generar irritación de vías respiratorias y reacciones alérgicas.

La prevención a largo plazo incluye mejorar el aislamiento térmico para evitar “puentes fríos” en las paredes, mantener los muebles separados al menos 5 cm de la superficie y, si es necesario, utilizar deshumidificadores en ambientes propensos.

Riesgos del moho para la salud

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El moho no solo es un problema estético o estructural. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición prolongada a sus esporas puede generar:

  • Irritación de ojos, nariz y garganta por contacto o inhalación.

  • Reacciones alérgicas como estornudos, congestión nasal y lagrimeo.

  • Empeoramiento del asma y de otras enfermedades respiratorias crónicas.

  • Infecciones pulmonares en personas con defensas bajas.

  • Dolores de cabeza y fatiga persistente en casos de exposición prolongada.

Los estudios indican que la cantidad y duración de la exposición son determinantes: pequeñas manchas tratadas a tiempo no suelen causar problemas, pero focos extensos o recurrentes pueden comprometer la salud y requerir intervención profesional.

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