La inestabilidad es una de las claves del método. Las correas no están fijas como una barra o una máquina, por lo que el abdomen, la espalda y los músculos profundos del tronco deben activarse para mantener la alineación. Por eso, ejercicios conocidos como planchas, sentadillas, remos o flexiones adquieren una dificultad adicional cuando se hacen en suspensión.
Qué músculos se trabajan con TRX
El TRX suele asociarse con el trabajo abdominal, pero puede involucrar prácticamente todo el cuerpo. La zona media participa en gran parte de la rutina porque se encarga de sostener la postura mientras las cintas se desplazan. En una plancha suspendida, por ejemplo, los pies van en los apoyos y las manos o antebrazos quedan en el suelo; el objetivo es evitar que las caderas caigan, roten o se desalineen.
Desde esa misma posición pueden sumarse escaladores, llevando una rodilla hacia el pecho y alternando las piernas. Otra variante para la zona media se realiza de pie y de espaldas al anclaje: con los brazos extendidos, el cuerpo se inclina hacia adelante y las manos se elevan, siempre sin perder control del tronco.
La parte superior también tiene un rol importante. Las flexiones en suspensión trabajan pecho, hombros y tríceps, mientras que los remos apuntan a la espalda, brazos y hombros. En el remo, la persona se coloca de frente al anclaje, toma las manijas, inclina el cuerpo hacia atrás y acerca el pecho hacia las manos. Al mantener los pies en el suelo, la inclinación permite regular la intensidad.
Para la parte inferior del cuerpo, las correas pueden usarse en sentadillas, estocadas, puentes de cadera y flexiones de isquiotibiales. En algunos casos funcionan como apoyo para mejorar el equilibrio y concentrarse en la amplitud del movimiento. En el puente suspendido, los pies se colocan en los apoyos, las manos quedan a los costados y las caderas se elevan hasta formar una línea entre hombros y talones, con descenso controlado.
Cómo practicarlo con seguridad
Antes de comenzar, es fundamental comprobar que el anclaje sea firme y adecuado para soportar el uso. Puede estar sujeto a una estructura apta, una pared preparada para ese fin o una puerta bien asegurada, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante.
También conviene empezar con posiciones simples y aumentar la dificultad de manera gradual. La técnica es más importante que la inclinación: si el cuerpo pierde alineación, si aparece balanceo excesivo o si se usa impulso para completar el movimiento, es preferible reducir la exigencia.
Quienes se inician pueden beneficiarse con la guía de un instructor capacitado o de un profesional vinculado al entrenamiento y la medicina deportiva. Una orientación inicial ayuda a ajustar las cintas, elegir ejercicios acordes al nivel físico y aprender a usar el TRX como una herramienta segura para ganar fuerza, equilibrio y estabilidad.