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Quién es Mabel, la mujer de 62 años que fue madre por primera vez, enterate cómo hizo

Tiene 62 años y fue mamá por primera vez: la historia de Mabel, que cumplió su sueño después de décadas. Enterate.

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Quién es Mabel, la mujer de 62 años que fue madre por primera vez, enterate cómo hizo

Mabel tiene 62 años y acaba de convertirse en mamá por primera vez. Su hijo David nació por cesárea en el Hospital San Felipe de San Nicolás, pesó 2,750 kilos y se encuentra en buen estado de salud. Después de décadas de esperar, la mujer contó cómo logró cumplir el deseo que, según aseguró, siempre llevó consigo.

A los 62 años, Mabel cumplió el sueño de ser mamá por primera vez. Después de muchos años de espera, tratamientos y una decisión que tomó convencida de que quería intentarlo, finalmente tuvo en brazos a David, que nació en el Hospital San Felipe de San Nicolás con un peso de 2,750 kilos.

La mujer contó su historia en diálogo con Diario EL NORTE y reveló que la maternidad fue un deseo que la acompañó durante prácticamente toda su vida. Incluso después de atravesar la menopausia, nunca abandonó la idea de tener un hijo.

“Yo hace muchísimos años quedé menopáusica, pero siempre tuve el deseo de ser madre”, relató. Y agregó una frase que resume su perseverancia: “Nunca me di por vencida, ni aun vencida”.

Mabel explicó que durante años mantuvo la esperanza de que algún día pudiera concretar ese deseo. La fe tuvo un papel importante en ese camino, pero también llegó un momento en el que decidió recurrir a la medicina reproductiva.

A través de un instituto de Rosario y bajo la atención del doctor Matías Colavianchi, inició un tratamiento. Debido a su edad, ya no contaba con óvulos propios, por lo que el procedimiento se realizó mediante donación de óvulos.

“A mi edad no tengo óvulos, así que fue todo por donación y todo salió perfecto”, explicó.

El tratamiento consistió en la formación de un embrión que posteriormente fue transferido a su útero. Según contó Mabel, el embarazo llegó rápidamente y pudo atravesar la gestación con seguimiento médico.

“Me hicieron un embrión, formaron un embrión y me lo colocaron en el útero y bueno, prendió enseguida, me reembaracé enseguida”, relató.

Así comenzó una etapa que describe como una de las más felices de su vida. Después de tantos años imaginando cómo sería ser madre, finalmente llegó David.

“Llegó David y llevé un embarazo hermoso. Estoy muy feliz”, contó. Pero para Mabel, la historia comenzó mucho antes de ese tratamiento. Según relató, desde adolescente tenía la sensación de que algún día sería madre.

“Siempre quise ser madre, siempre, siempre. Siempre intuí desde que tenía 15 años que yo iba a ser madre. Esas cosas de la vida”, recordó.

Con el paso de los años, esa ausencia se convirtió en una sensación cada vez más fuerte. Mabel explicó que sentía que había algo que le faltaba para sentirse completamente realizada.

“Ahora me siento realizada y ahora soy feliz. Mirando hacia atrás no era feliz”, sostuvo.

Y profundizó: “Llegaba la noche y sentía, me faltaba algo. Yo sabía lo que me faltaba. No era que me faltaba, qué sé yo, escribir un libro, hacer un viaje, no. Yo sabía por dónde venía: ser madre”.

A los 62 años, decidió entonces poner toda su energía en cumplir aquello que había deseado durante décadas. Mabel también habló de una cuestión que suele aparecer cuando una mujer decide atravesar un embarazo a una edad avanzada: la mirada de los demás.

Según contó, nunca permitió que el miedo al qué dirán se interpusiera entre ella y su deseo. “No tuve miedo a esas cosas porque si no, no hubiese llevado a cabo el tratamiento”, afirmó. Para la mujer, la clave fue elegir su propia felicidad antes que los comentarios ajenos.

“Pensé en mi felicidad. Porque si uno piensa en el qué dirán, en el vecino, no hacés nada y llegás a ser una persona infeliz toda tu vida”, reflexionó.

Y dejó una frase contundente: “Yo fui en busca de lo que yo quería. Coraje, coraje para ser feliz”. Ahora, con su hijo en brazos, siente que finalmente alcanzó aquello que buscó durante buena parte de su vida.

“Mi felicidad es ser madre, ya está, lo logré. Son bendiciones”, expresó. La fe también ocupó un lugar central en su historia. Mabel contó que durante años rezó y pidió poder tener un hijo.

“En mis últimos tiempos, años, años orando, pidiéndole a Dios: ‘Dame un hijo’”, recordó.

A partir de su experiencia, también quiso transmitir un mensaje a otras mujeres que atraviesan dificultades relacionadas con la maternidad y la menopausia, aunque aclaró que cada caso requiere una evaluación médica particular.

“Hay que tener fe y hay que poner actitud a la vida y ser positivo”, sostuvo. Y agregó: “No teman, las que no tienen hijos por la menopausia, no. Todo se puede, todo se trata”.

En su caso, además del tratamiento, destacó que contaba con un útero sano, un factor que fue importante para poder llevar adelante el embarazo.

David nació durante la mañana en el Hospital San Felipe. Pesó 2,750 kilos y se encontraba en buen estado de salud. Después del nacimiento permaneció momentáneamente en Neonatología mientras Mabel se recuperaba de la cesárea.

Y aunque finalmente llegó ese momento que había esperado durante décadas, la propia Mabel reconoce que todavía le cuesta dimensionarlo.

Cuando le preguntaron si era consciente de que había sido mamá, respondió con una sinceridad que refleja la emoción del momento.

“No, no me doy cuenta”, dijo. Luego explicó: “Sé que se hace afuera del país, pero todavía no me doy cuenta que tuve un hijo”.

Y, todavía conmovida por lo ocurrido, agregó: “Todavía no. Mi cabeza no entra. Todavía no me doy cuenta de que ese niñito que está ahí es mío”.

La mujer agradeció especialmente al equipo médico que la acompañó durante el proceso. Destacó a su obstetra, la doctora Romina Ruffini, quien siguió el embarazo y estuvo presente durante la cesárea, además del doctor Colavianchi y los profesionales del Hospital San Felipe.

“La cesárea, excelente. Todo, todo divino”, contó.

Ahora, a los 62 años y después de una espera que duró décadas, Mabel atraviesa finalmente la maternidad que tantas veces imaginó. Con David en sus brazos, repite una frase que resume el momento que está viviendo: “Estoy muy feliz”. Y vuelve a agradecer aquello que, para ella, fue fundamental durante todo el camino: “Gracias a Dios, porque sin fe nada se logra”.

En pocas palabras

  • Mabel: A los 62 años, cumplió el sueño de ser madre por primera vez tras décadas de espera y tratamientos de fertilidad.
  • Proceso: El embarazo se concretó mediante donación de óvulos y un tratamiento en Rosario, y el bebé nació sano por cesárea.
  • Mensaje: Mabel inspira a otras mujeres a perseguir la maternidad sin importar la edad, enfatizando la fe y la actitud positiva.
Resumen generado por Thinkindot AI